Sangre por la herida: Capítulo 04

Todos los miércoles un nuevo capítulo de Sangre por la herida ilustrado por CJ Camba.

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Leer Capítulo 02: El charquito
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De nuevo con Lucía en su poder Mario Quiroz vuelve al restaurante peruano “El cajamarquino” la guarida de su jefe, Walter “el Inca” Ayala. Sabe que nada bueno puede esperar de ese encuentro. Y sin embargo, todavía le queda una sorpresa en el camino.

 

Capítulo 04: El cajamarquino

04-El-Cajamarquino

Entramos a la ciudad apenas pasada la medianoche.
— Tengo que reconocerte las agallas — le digo.
Lucía no responde.
El semáforo se pone en rojo. Detengo el auto. Las calles están vacías y oscuras. Me siento inquieto y molesto
— No tengo nada en contra tuyo — le digo.
Reflexiono.
A Lucía le tiemblan los labios.
— Sos un cínico hijo de puta.
— Lo siento — le digo. Estoy siendo sincero.
— Guardate tu lástima.
Trago saliva y estoy a punto de responderle cuando me interrumpe. Sigue leyendo

El retobao de Mariano Buscaglia (reseña)

el retobao de Mariano Buscaglia

Jorge Luis Borges se propuso hace un siglo la creación de una literatura argentina que pudiese ingresar en el canon de la literatura universal: en sus cuentos encontramos la reescritura de la gauchesca en clave de tragedias y dramas clásicos que sumados a su manejo preciso de las herramientas formales de la lengua española y sus operaciones político-estéticas que exceden su literatura le permitieron lograr dicho objetivo. La Literatura Argentina se hizo un lugar entre las literaturas nacionales más importantes del mundo de su mano y sus historias de gauchos cuchilleros, decadentes y heroícos, habitantes de las esquinas del Barrio de Palermo en plena transformación y olvido de comienzos del siglo XX fueron el vehículo que permitieron esa proeza.  Sigue leyendo

A Head Full of Ghosts de Paul Tremblay (reseña)

31713935Llegué a Paul Tremblay por una de esas cadenas de recomendaciones que son tan lindas para nosotros los lectores: primero apareció en un listado de los mejores novelistas de terror contemporáneo y lo anoté en mi lista de escritores a leer. Luego de un tiempo leí un elogio que le prodigó Joe Hill  y como me encanta lo que hace Joe Hill le presté atención, le hice caso y me encargué esta novela y después su novela más nueva, Dissapearance at Devil´s Rock que estoy leyendo actualmente.

En el caso de A Head Full of Ghosts la novela logra varias cosas más que interesantes como ser una historia de terror bien contada, con buen ritmo y capacidad estilística, jugar siempre con las reglas del género fantástico y mantenerse en ese difícil vértice que lleva al lector a preguntarse si hay una explicación lógica y racional a todo lo que sucede o no la hay y por último tiene un final que justifica algunos bajones en el relato y apuestas narrativas que hasta ese momento final parecían errores. Sigue leyendo

Sangre por la herida: Capítulo 03

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Luego de encontrar a Lucía, la novia de su jefe el capo narco Walter “el Inca” Ayala, acostándose con su amante, Mario Quiroz la lleva por la fuerza al encuentro con el criminal. Pero nada parece fácil esta noche para Quiroz: con una patada certera en la cara del ex-policía, la chica logra escaparse del automóvil donde viaja apresada y se escabulle entre los monoblocks a la vera del camino. Quiroz tendrá que volver a salir de cacería.

Capítulo 03: Los monoblocks

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La noche está pegajosa y húmeda, siento frágiles los huesos, un tirón en el muslo, miro para todos lados: ¿a dónde se fue la pendeja? El tipo que tiene el auto atrás del mío me toca bocina, saca medio cuerpo por fuera de la ventanilla, me insulta. Le muestro la Browning que resplandece bajo las luces de la autopista. Se queda duro un instante, se vuelve a meter a dentro del coche y me hace un gesto con la mano de tranquilidad.
¿En qué estaba? La pendeja. Intento correr pero el cuerpo me pesa, la humedad me estropea.

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Sangre por la herida: Capítulo 02

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Mario Quiroz, un comisario inspector de la Policía Federal que ha sido pasado a retiro se encuentra trabajando ahora como guardaespaldas del capo narco Walter “el Inca” Ayala. Esta parecía ser una noche como cualquiera en su trabajo pero algo fue distinto: el jefe le pidió que siguiese a Lucía, su novia de quien sospechaba un engaño. Así la encontró Quiroz, revolcándose entre las sábanas de una efímera estrella de rock. Quiroz cumplió con su trabajo: consiguió las fotos que atestiguan el engaño, se llevó a Lucía consigo y en el camino dejó el cadáver de su amante. Ahora deberá emprender el viaje de regreso hasta su jefe para reportar lo sucedido y entregarle a la mujer que lo traicionó no sin antes recordar quién es este capo narco y de dónde viene.

Capítulo 02: El charquito

 

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¿Matarías a tu propia madre? Trabajo para un tipo que se dice que lo hizo. El que me está pagando para que le lleve a Lucía.

Se llama Walter Ayala y le dicen “el Inca”.

El Inca Ayala nació hace veintisiete años en Celendín, una ciudad mediana de pintoresca arquitectura colonial asentada en un valle al norte de Perú.

Como en toda región andina empobrecida donde la naturaleza es más gentil en prodigios que en material humano, Celendín se convirtió en las últimas décadas en un centro de producción de hoja de coca. Los peruanos la cultivan, producen la pasta base y la meten en nuestras fronteras donde se termina de procesar y se despacha para afuera directo a las fosas nasales de jóvenes de buenas familias en otras partes del mundo. Sigue leyendo

Los chicos que faltan parte III

En esta tercera reseña de mi propuesta de seis análisis de novelas de género policial con temática de niños que son raptados o tienen un destino funesto me voy a meter con Sharp Objects (traducida al castellano como Heridas abiertas y editada por Random House) la primera novela de Gillian Flynn de fama mundial por su tercera novela, Gone Girl (Perdida)

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La trama y el desarrollo son simples, directos y están bastante bien pulidos lo que transofrma la lectura en una melodía fácil de transitar y como no podía ser de otro modo tiene como protagonista y narradora a una de las típicas mujeres dañadas que se presentan en todas las novelas de Flynn y que como también dijimos hace un tiempo, parecen haberse extendido a buena parte de los trhillers escritos por mujeres de los últimos tiempos (pueden repasar mi reflexión acerca del rol de la mujer en el género policial y en particular el pasaje acerca del “nuevo rol de la mujer en el policial” donde analizo este tipo de personajes aquí): desde la famosa Amy Dunne de Perdida a Rachel de La chica del tren y por qué no Louise de Behind her eyes de Sarah Pinoborough que también viene haciendo olas, todas estas mujeres se encuentran dañadas de algún modo por la vida y son alcóholicas o no pudieron superar su divorcio o tienen algún tipo de problema mental o sufrieron algún trauma tremendo de pequeñas. Esta última variable con la que Flynn parece sentirse particularmente cómoda a juzgar por su novela Dark Places (La llamada del Kill Club) donde Libby fue testigo del asesinato de su madre y sus hermanos menores por parte de su otro hermano también se encuentra en Sharp Objects con la narradora, Camille quien nunca pudo superar el fallecimiento de su hermana menor producto de una enfermedad poco especificada.  Sigue leyendo

Sangre por la herida: Capítulo 01

Todos los miércoles un nuevo capítulo de Sangre por la herida ilustrado por CJ Camba.

Sangre por la herida

Le coloriaron las motas
con la sangre de la herida
y volvió a venir furioso
como una tigra parida.
El gaucho Martín Fierro, Canto VI, versos 1219-1222

Capítulo 01: El .38

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Nada como tener el caño de un calibre .38 apuntándote directo a la cabeza para replantearte un trabajo.
Esperaba una noche tranquila. Una noche más de trabajo. No esto.
El adicto que me apunta me grita y en el grito escupe baba y mueve el brazo nervioso, el pecho desnudo, la espalda encorvada, el pelo sobre la cara, el cejo fruncido en una expresión de furia, los ojos inyectados en sangre, los calzoncillos rotos y sucios, las medias blancas con las que pisa el pasto mojado ennegrecidas.
La chica está adentro, del otro lado de la ventana. También grita. Se tapa el cuerpo desnudo con las sábanas que no disimulan sus curvas. Esta mierdita que me apunta no la merece. Y no es suya.
Siento algo de pena por este infeliz. Cometió dos errores: se acostó con la mujer de mi jefe y me está apuntando al parietal derecho.
Trato de pensar con claridad pero no puedo sino recordar cómo es que llegué acá.
Imágenes de la noche: un bar decadente lleno de borrachos melancólicos; una banda de rock donde el tipo que me apunta y me grita cantó unas baladas desgarradas y deprimentes, un par de mesas alrededor del escenario y Lucía, la morocha que ahora llora detrás de la ventana y que se tapa los pechos con las sábanas desparramada sobre la cama, tomando algo, relajada, asintiendo con placer ante las melodías, la única interesada en el triste espectáculo de la banda. Sigue leyendo