Hoy salió el sol en Toronto

Esta mañana me desperté para ver por la ventana que había salido el sol. Fue una gran novedad: hace una semana que estaba nublado y como el día termina ahora a las 4.30 – 5 p.m. ya estaba empezando a sentir esa famosa depresión por privación de la luz solar.

IMG_20171117_092755246

La vista esta mañana desde la ventana de casa. Un día “soleado”.

Hace exactamente una semana también se produjo la primera “nevada” en Toronto. Si bien por casa casi no nevó sino que cayó un poco de escracha-nieve, en otros barrios de las afueras sí se sintió con más fuerza.

 

IMG_20171110_082156264

Misma foto hace una semana atrás, con la primera “nevada” de la temporada.

De cualquier modo, y a pesar del sol que volvió a asomar, la temperatura en la calle era de -5 °C. Con lo que se cumplió algo que nos habían dicho que suele pasar por aquí: los días de sol son engañosos porque uno se ilusiona con que hará más calorcito y en realidad son los más fríos.

Nos seguiremos preparando para el invierno complicado que dicen que es en enero-febrero.

 

Toronto: el extraño caso de la “media casa”

Toronto no es una ciudad específicamente pensada para el turismo, lo que no significa que no tenga muchos puntos de interés turístico.

Lo que quiero decir es que si uno viene a Toronto esperando encontrarse con una ciudad tan vibrante y enloquecida como Nueva York (y no es una comparación caprichosa ya que muchos dicen que “Toronto es la Nueva York del Norte”) seguramente se va a sentir decepcionado: aquí si bien hay mucho movimiento y mucha gente no se experimentan esas calles totalmente saturadas y colas interminables para cualquier actividad o sitio turístico.

Tampoco se topa uno con cientos de negocios y restaurantes pensados para turistas con lo que es posible realizar una experiencia de conocer la ciudad de forma mucho más cercana a como la experimenta un local.

Entre las cosas interesantes o curiosas que esta ciudad tiene para ofrecer se encuentra la “half-house” o “media casa”. Como pueden ver es literal:

IMG_20171106_152311352_HDR

En la actualidad se encuentra desocupada y con arreglos en camino. Se encuentra ubicada cerca del downtown y vale la pena pasar a visitarla para algunas fotos curiosas que seguramente asombrarán a sus conocidos si se encuentran por la zona.

IMG_20171106_152337975

La pueden visitar en el 54 St. Patrick Street, M5T 1V1, Toronto. Y si quieren conocer un poco más de la historia de cómo fue que esta casa terminó a la mitad, les recomiendo este artículo de Atlas Obscura.

Un argentino en Toronto

IMG_20170908_152027440-PANO

La semana pasada se cumplieron tres meses desde que mi esposa y yo llegamos a Toronto. Hasta el momento no pude sentarme a escribir todo lo que nos estuvo pasando en estos días y semanas y meses. En parte porque el programa de maestría que estoy realizando es muy exigente. En parte porque además tengo otras miles de preocupaciones. En parte porque el impacto y la adaptación están siendo intensas y no tuve tiempo ni tampoco forma de poner por escrito todo esto. Ahora, con un poco más de calma y ya adaptado mejor a esta nueva realidad me propongo empezar a contar acerca de esta aventura con la que soñé toda mi vida.

Y por si están preguntando, sí, ya vi el video del stand-up de Dady Brieva. Se los dejos aquí por si ustedes no lo vieron.

De ahora en adelante entonces, pueden esperar noticias desde Toronto con cierta frecuencia.

Sangre por la herida: Capítulo 09

Leer Capítulo 01: El .38

Leer Capítulo 02: El charquito

Leer Capítulo 03: Los monoblocks

Leer Capítulo 04: El cajamarquino

Leer Capítulo 05: El lápiz labial

Leer Capítulo 06: La maza y el televisor

Leer Capítulo 07: El cuerpo

Leer Capítulo 08: La pala

Resumen hasta aquí

Mario Quiroz y Milton Mamani se preparan para terminar su tarea y enterrar el cuerpo de Lucía Zabala. Pero nada es tan sencillo como parece en esta larga noche.

Capítulo 10: La pala

09-pala-pozo

Sacamos paladas de barro y pasto.
— No muy profundo — dice Milton.
No lo escucho y sigo cavando y ahora me siento como un maniaco, doy paladas y paladas sobre la tierra humedecida. Ya no sale barro sino una tierra cuajada con raíces débiles. La mano de Milton se apoya sobre mi pecho.
— Ya está amigo. Hasta ahí.
Pero quiero seguir cavando. Por lo menos un metro más. Me paso la manga de la camisa por la frente y queda empapada. Es hora de terminar con esto.
Me siento sobre el montón de tierra excavada y respiro hondo. Milton tapa con la mano en posición cóncava el cigarrillo y lo enciende luego de dos o tres intentos.
— Es hora de bajarla — me dice. Sigue leyendo

Sangre por la herida: Capítulo 08

Leer Capítulo 01: El .38

Leer Capítulo 02: El charquito

Leer Capítulo 03: Los monoblocks

Leer Capítulo 04: El cajamarquino

Leer Capítulo 05: El lápiz labial

Leer Capítulo 06: La maza y el televisor

Leer Capítulo 07: El cuerpo

Resumen hasta aquí

Mario Quiroz junto a Milton Mamani se tienen que deshacer del cuerpo de Lucía Zabala pero todavía le quedan muchas horas a esta noche interminable.

Capítulo 08: La noche

08-noche

Bajamos el cuerpo de Lucía por la escalera y lo sacamos por la puerta de emergencia. Meterla en el baúl es la parte más difícil.
Milton introduce con delicadeza la cabeza y yo ayudo con las piernas. Así visto el bulto parece no ser otra cosa que la basura que se saca todas las noches del restaurante.
La noche está clara y despejada, siento una brisa suave que me recorre la piel y me quema en la herida de la mejilla. Un escalofrío me recorre las extremidades.
Abro la puerta del lado del conductor, y me siento; Milton hace lo mismo del lado del acompañante. Enciendo el motor, subo las ventanillas.
—¿Podrías dejarlas bajas? Tengo calor —me dice Milton.
—Yo siento frío —respondo sin mirarlo y pongo primera.
El portón del garage se abre y salimos a la calle. Miro el reloj en el tablero, es muy temprano todavía. Siento que la noche se extendió desde el atardecer con la caída del sol en el bar donde encontré a Lucía hasta ahora que llevo su cadáver en el baúl, apenas unas horas de diferencia pero que parecen días, semanas, meses.
—¿A donde?
—Conozco un lugar que va a estar bien. Sigue leyendo

Me mudé

IMG_20170820_120116545Hace un par de semanas que no estoy pudiendo postear con tranquilidad por un simple motivo: me mudé a Toronto, Canadá.

Vine a realizar una maestría en estudios hispánicos en la University of Toronto y me estoy adaptando a mi nueva ciudad de residencia. Pronto volveré a la normalidad y seguiré subiendo mi novela Sangre por la herida.

¡Hasta pronto!

Sangre por la herida: Capítulo 07

Miércoles por medio un nuevo capítulo de Sangre por la herida ilustrado por CJ Camba.

Leer Capítulo 01: El .38

Leer Capítulo 02: El charquito

Leer Capítulo 03: Los monoblocks

Leer Capítulo 04: El cajamarquino

Leer Capítulo 05: El lápiz labial

Leer Capítulo 06: La maza y el televisor

Resumen hasta aquí

Mario Quiroz se prepara para enfrentar el momento que menos deseaba en esta oscura noche que no parece tener fin: el momento de enterrar el cuerpo de Lucía Zabala por orden Walter Ayala.

Capítulo 07: El cuerpo

07-cuerpo

 

— Me tengo que ir — digo y apoyo un billete sobre la mesa.
— ¿Tan pronto?
— Tengo trabajo.
Busco en mi billetera de cuero negro ajado y separo unos pesos más, los deslizo por la barra hasta donde está Gladys
— Esto es por el servicio.
Pasa la mano rápido por la mesa y los hace desaparecer.
— Siempre un placer.
Salgo del bar y cruzo la calle oscura.
Entro al restaurante y no me distraigo en mi camino hasta el fondo.
— El jefe te espera arriba — me recibe Milton. Dejo que me cache de armas una vez más.
Subo las escaleras, el mismo espectáculo deprimente de hace un rato: los hermanos Flores siguen jugando al pool como si nada. El Boliviano Choque me mira impávido, con esa cara de indio jetón al que no le interesa lo que pasa.
Me indica la puerta del jefe con un gesto de la cabeza.
La atravieso.
En un rincón, en el ángulo, atrás del escritorio hay una sábana blanca envolviendo un bulto. Sigue leyendo