Etiqueta en redes sociales para escritores

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Introducción

Tengo un tío que está siempre buscando formas de crear nuevos negocios millonarios. Es médico y trabajó en investigación durante unos años hasta que descubrió el nacimiento de la informática en nuestro país a fines de la década de los 80s y desde entonces se dedica prácticamente a eso. Y en este largo camino le ha ido bien y mal, pero lo que nadie puede negar es que lo intenta. Hace unas semanas en una reunión familiar me agarró y se me puso a hablar. Me comentó que estaba intentando venderle a una editora de eBooks un servicio de Community Management (manejo de redes sociales) para sus autores y me pidió algunos consejos. Le comenté brevemente algunas de mis percepciones y me quedé pensando en el modo en el que un escritor puede maximizar su presencia en redes sociales.
Como en toda profesión, las redes sociales permiten a los escritores ponerse en contacto con potenciales lectores, darse a conocer y venderse a costa de un precio bastante bajo comparado con el márketing tradicional. Quizás en este momento los cambios en las políticas de reach (llegada) de Facebook (en breve: está privilegiando la publicidad paga lo que hace que las fanpages no tengan una llegada “natural” u orgánica a los fans. Para una empresa grande esto puede no representar una gran diferencia porque de todos modos tienen un presupuesto de márketing digital pero para un escritor u otro artista, por ejemplo, que no puede invertir en anuncios, Facebook se está convirtiendo en una trampa cazabobos) estén vaciando uno de esos canales, pero todavía quedan GoodReads, Twitter, Instagram, Google+ e infinidad de redes que explorar.
Entonces encontré estos “10 mandamientos” de comportamiento en redes sociales para escritores y me pareció perfecto.
Como no vi nada escrito en español sobre el tema decidí traducirlo, adaptándolo en la medida de lo posible a las características de nuestro mercado (donde la mayoría de los escritores no se relacionan con las editoriales mediante un Agente, por ejemplo; donde la cosmogonía de los eBooks recién está empezando, etc.).
Estos son los consejos que le hubiera recomendado a mi tío y quizás lo haga la próxima vez que lo vea y creo que le pueden servir a cualquier escritor intentando hacer pie en redes sociales como medio (fundamental) para hacerse conocer y tener más éxito con lo que escribe y trabaja.
Aquí van entonces, los 10 mandamientos de comportamiento en redes sociales traducidos de este sitio.

por Anne R. Allen

Por empezar hay que acordarse de la regla número 1 de mamá: “Si no tenés nada bonito para decir, no lo digas.”
Esto es verdad incluso en threads de foros o discusiones donde todo el mundo está siendo sarcástico y vos simplemente seguís a la multitud. Lo he hecho yo misma y terminé hiriendo sentimientos de algunas personas. Recordá que cuando estás online estás “en público” y cualquiera puede leer lo que escribiste.
Si planeás publicar del modo tradicional (llevar tu manuscrito a una editorial y que te contacten para ofrecerte un contrato de edición), la razón para seguir la regla de mamá es simple: los editores te van a googlear (incluso antes de sentarse a leer tus páginas) y si encuentran un montón de tweets desagradables, peleas en foros y bulleo de tu parte en comentarios, tu carrera no estará yendo a ningún lado.
¿Por qué te googlearía un editor antes de leer tu original? Por el mismo motivo que cualquier posible empleador te googlearía. La mayoría de la gente prefiere trabajar con gente que tenga la cabeza bien puesta, seres humanos racionales que no están predispuestos al posteo borracho, a pelearse con compañeros de trabajo o bailar desnudos en público. Sencillamente así es como es.
Acordate “libertad de expresión” significa que tenés el derecho de decir lo que quieras en público pero eso no te protege de las consecuencias de lo que digas.
Incluso si te auto-publicás o estás planeando establecer una reputación de tipo desagradable, cerrado de mente y egoísta, ese tipo de comportamientos puede perjudicar tu carrera. Los escritores autopublicados (indies) a los que mejor les va respetan a sus fans, colaboran como invitados en otros blogs, hacen promociones y por lo general juegan limpio con los demás.
Está bien estar en desacuerdo y/o agregar nueva información a una discusión, de hecho es una buena forma de subir tu perfil, pero hacelo como una persona adulta, civilizada y no como un adolescente con un vocabulario limitado a una serie de insultos.
El mundo tecnológico fue inventado por jóvenes rupturitas, la mayoría de ellos hombres, por lo que la cultura de internet primitiva evolucionó para ser adversativa, sarcástica, intolerante con los nuevos porque surgió de adolescentes en vez de adultos que hacen negocios.
Pero el mundo de la publicación es el opuesto. Es un negocio que siempre ha sido llevado por el elegante arte de los negocios. Hacer enojar a la gente podrá traer tráfico a tu blog y vas a escuchar que crear “troll posts” y generar controversia es un buen modo de conseguir tráfico. Pero seguramente no sea el tipo de tráfico que quieras, incluso si te auto-publicás.
Acordate de que todo lo que decís es público. Eso incluye los tweets sarcásticos a tu mejor amigo (mejor usá DMs) y esas fotos de la última fiesta en la que estuviste en la que aparecés borracho y tirado en el piso.
Entonces, aquí van diez consejos para tu comportamiento online si estás planeando tener una carrera de escritor (a menos que tu objetivo en la vida sea ser un extremista profesional del grito y el lío. En ese caso ignorá todo lo que está aquí. Ser una persona que ama odiar puede hacerte rico y famoso si querés ese tipo de fama.)
Pero para el resto de nosotros, aquí van 10 reglas básicas: (Esto no es un dogma)

1) No spamearás

Me doy cuenta de que me repito y que muchísimos escritores van a continuar posteando interminable spam en cada plataforma social que tengan, pero de todos modos aquí voy nuevamente:
¿Qué es el spam de libros?
Repetir links, alabanzas a tu libro y citas del mismo en tu TL de Twitter.
Postear compulsivamente acerca de tu libro en Facebook, Google+ y foros.
Agregar la dirección de e-mail de alguien en tu lista de mailing aún cuando esa persona no se haya suscrito por propia voluntad.
Subir interminables post de publicidad sin noticias, sin información acerca de tus libros y los de otros escritores. Nada más que publicidad no es nada más que insoportable.
La gente quiere novedades y conexión personal en las redes sociales, no publicidad robótica.
Puede ser medio complicado determinar qué es Spam y qué no. Pero en breve: si lo ignorarías en tu propia inbox, página de Facebook o TL de Twitter, probablemente sea spam.

2) Apoyarás a tus colegas

Los otros escritores no son tus “rivales”. Los escritores que trabajan juntos tienen más éxito que los que prefieren el camino del solitario antagónico. De hecho, lo primero que debería hacer un escritor principiante en social media es conocer a otros escritores, particularmente los que escriban en su mismo género y subgénero y establecer amistades con ellos.
Una de las mejores herramientas de ventas en el negocio justo ahora son los box-set a precio de ganga con varios títulos de diferentes autores. Estas box sets están llegando a las listas de bestsellers y dándole nueva visibilidad a todos los autores que participan. Sí. Están llegando a las listas de best-sellers del New York Times y USA Today.
Los escritores que trabajan juntos logran mayor visibilidad de sus libros para los fans. Apoyarse mutuamente con colegas es divertido y beneficioso.
Pero tené en cuenta: “apoyar” no significa demandar que otros autores publiciten tu libro spameando sus propios TLs de Twitter, Facebook o Google+. Además, hay muy poca evidencia que indique que el spam venda libros.
Tampoco significa que tengas que tagear a otros escritores en tus fotos de Facebook o que les mandes invitaciones para jugar casual-games estúpidos (además, si le mostrás a la gente que estás jugando jueguitos de Facebook, le estarás diciendo que no estás escribiendo) ni que vayas a mendigar una “mention” de otro en su blog o social media si no tenés una relación con él. Tampoco intercambiar reseñas ni “likes”. Intercambiar reseñas no es ético y los likes falsos no tienen sentido.
También he visto a escritores independientes quejarse porque sus colegas escritores no estaban haciéndoles suficiente márketing para ellos o no habían comprado sus libros. Eso no es buscar apoyo, eso es ser un tarado. A menos que tu libro sea sobre “cómo escribir” o de márketing de libros, tus colegas escritores no son tu audiencia. Conseguite tus propios lectores.

3) Practicarás la tolerancia

Internet es global. Esto significa que el pensamiento primitivo e insular lo único que hará es alejar a tu audiencia potencial.
Dañar a la gente sólo porque tienen diferentes costumbres o creencias ha sido un pasatiempo humano desde que Zog le pegó un palazo en la cabeza a Gog porque la diosa de la fertilidad de Gog tenía mejores tetas que su propia diosa de la fertilidad.
Pero, ¿adiviná qué? Zog, aún con violencia y palabras crueles, no pudo hacer que sus propias creencias fueran “más ciertas” que las de Gog.
Si estás inseguro con tus propias creencias andá y hablá con tu confesor, psiquiatra, presidente de tu club de de Beliebers o quien sea que te guíe nuevamente hacia a la luz.
Y si estás seguro, los sistemas de creencias de otra gente no te van a afectar en lo más mínimo, por lo que no son asunto tuyo.
Recordá que la tolerancia no sólo es hacia la religión, etnia u opiniones políticas del otro.
Ser maleducado con otros escritores que elijen un camino diferente al tuyo es ridículo. ¿Querés demostrar que tu camino es mejor? Andá y escribí un bestseller en vez de gastar tu tiempo siendo sarcástico en la web.
Entiendo que este tipo de cosas suceden porque los primates somos tribales. Instintivamente caemos en las dicotomías: “ellos/nosotros”; “blanco/negro”. Es más fácil demonizar al otro antes que entenderlo. Además, nos sentimos más seguros cuando formamos parte de una tribu. En especial cuando esa tribu tiene un líder fuerte.Pero no importa a qué jefe/querido líder/blogger sigas, vas a ser más feliz si aceptás que la gente es diferente.
Evolucioná. Te prometo que vas a encontrar mejores maneras de gastar tu tiempo.

4) No vas a quejarte acerca de la estupidez de los lectores, las malas ventas de tus libros o lo injusta que es esta industria.

Si te la pasás quejándote constantemente acerca de cuán estúpidos son los lectores de novelas de romance/paranormal/fantasy o chick lit o de cómo los eBooks son lo peor que le pudo haber pasado a la civilización, tené en cuenta que vas a estar alejándote de un enorme segmento de tu audiencia potencial.
Sí, tenés un título de Licenciado o de Máster y leíste a Proust en el original francés y estás furioso porque estás sirviendo hamburguesas a pesar de haber escrito el próximo “En el camino” o “Ulises”, pero tomártelas con los lectores no va a cambiar eso. Guardate la bronca para sacarla con tu grupo de amigos proto-post-modernistas-neo-Beats.
Esto incluye hacer pública tu aflicción por alguna carta de rechazo. Veo a un montón de escritores que hacen largas crónicas acerca de cómo les rechazaron sus originales. ¿Adiviná qué? Los editores también pueden ver eso y por lo general significará un rechazo automático a tu original. ¿Por qué? porque eso te hará quedar como un escritor potencialmente problemático con el que no quieran relacionarse.
Y si terminás autopublicándote, esas largas lamentaciones acerca de cómo te rechazaron el original van a hacer parecer que optaste por la autopublicación porque el libro no era lo suficientemente bueno y no porque elegiste el camino del self-publishing.
Este es un negocio duro sin importar el modo en el que publiques. La mayoría de los autores reciben unos 100 o 1000 rechazos de sus originales antes de conseguir un contrato de edición y la mayoría de los autores que se autopublican tardan años en construir una base sustancial de audiencia lectora.
Quejarte no va a hacerte vender más libros. Desconectate de internet y sentate a escribir.

5) Recordarás: “En Internet, nadie sabe que sos un perro”

Esta es una cita de una caricatura de Peter Steiner en el New Yorker en 1993, la caricatura más reproducida en la historia de la revista. Se volvió icónica porque dice una verdad básica de la cultura de internet: nunca sabés realmente con quién estás interactuando.
Esto no es porque alguna gente oculte su identidad en la web sino porque ésta, además, induce a las personas a asumir que los demás son como ellos mismos a menos que la información les demuestre lo contrario.
Entonces, si sos un joven nuevo en la escritura vas a asumir que todos los que te encuentres en la web también son nuevos en la profesión. O si sos un tipo con experiencia en el mundo editorial vas a asumir que todos los demás también lo son.
Esto puede llegar a generar varias situaciones embarazosas y encuentros desagradables, en especial dado que los nuevos pueden aparecer comentando en un blog al lado de los consagrados.
Realmente no vas a querer empezar a decirle a @Neilhimself Gaiman que cuando crezca y publique va a entender algo de literatura.
Tampoco te vas a ver bien gastando a una abuelita cristiana por ser naïf respecto del slang sadomasoquista. O burlándote de una nena de 12 años que vive en Bombai porque no entiende referencias de programas de TV de los 80s.
Por lo que fijate antes de ser sarcástico. Fijate quién es la persona con la que te estás comunicando.

6) No responderás a las reseñas.

No importa cuán injustas sean. Simplemente. No. Respondas. No podés gustarle a todo el mundo todo el tiempo.
Necesitamos gente que haga reseñas por lo que tratalos con respeto. Incluso si le hiciste llegar el libro de regalo al que lo reseña y éste lo destruyó en su artículo.
Todos reciben malas reseñas. ¿Recibiste una? Acabás de ingresar al club al que perteneció todo escritor exitoso que haya vivido.
Podés ir y leer las malas reseñas de grandes libros y las puntuaciones en Amazon de una estrella que reciben los clásicos. Después desconectate y putea en privado. Andá al gimnasio, comprate un chocolate y/o un vino y llamá a tu mejor amigo. Vayan a un bar y tómense unas cervezas pero hagas lo que hagas no respondas a la reseña online. Ni siquiera en tu blog personal o perfil de Facebook.
No sólo vas a ponerte en vergüenza sino que además vas a atraer la atención de los que quieren intentar destruir tu carrera.

7) No hablarás mal de escritores amados.

Cuando insultás a Stephen King, J.K. Rowling o Suzanne Collins online estás alejándote de un porcentaje importante de tu audiencia potencial. Estos escritores son exitosos porque muchísima gente ama sus libros. Cuando los llamás “malos escritores” estás criticando el gusto de sus fans. No te van a recompensar por hacerlo.
Si sos un reseñador podés decir que el último libro de King no estuvo a la altura de sus estándares habituales o que Divergente no se compara a Los juegos del hambre, después de todo, ese es tu trabajo. Pero si sos inteligente te vas a dar cuenta que no hace falta que lo digas con canchereadas que te van a hacer quedar como un wannabe y un resentido.

8) Chequearás los datos antes de compartirlos.

Si algo se hace viral en social media, respirá hondo y chequeá en Snopes.com a ver la fuente de la noticia. El 99% de las veces el contenido viralizado no sucedió o fue replanteado para generar reacciones.
Repito: cualquier cosa que hagas online es PÚBLICO: No esperes privacidad acá.

9) No alimentarás a los trolls.

Los Trolls son parte de la vida de internet.
¿Por qué hay trolls? Un nuevo estudio canadiense encontró que los trolls son los “sádicos de todos los días” que obtienen placer en el dolor de otros.
El anonimato en internet les permite a estos sociópatas, que en circunstancias normales se esconderían en el closet, a salir y disfrutar de su comportamiento sádico. Simplemente es lo que les divierte hacer.
Siempre tené en cuenta que los trolls se alimentan de la atención como los mosquitos de la sangre. La única manera de deshacerse de un troll es no prestarle atención a pesar de lo evidente que sea que están equivocados y/o errados. Porque para ellos, obtener atención, buena o mala, es como su comida. Ignorando todo lo que ellos hacen los matás de hambre.
No pienses en el comentario o una reseña de un troll como un intercambio con otro ser humano capaz de pensamiento racional. Pensá en él como una pila de mierda que no querés pisar.
¿Un troll dejó un comentario que te molesta? Desconectate de internet, andá a llamar a un amigo, lee un libro o sacá a pasear al perro. Cualquier cosa que digas online sólo empeorará las cosas.

10) Seguirás la regla de Wil Wheaton

El actor Wil Wheaton utilizó por primera vez la expresión: “No seas pelotudo” en una conferencia de videojuegos en 2007.
Estaba hablando acerca de las reglas de etiqueta en los videojuegos online, pero su regla sirve para cualquiera que esté usando internet.
De hecho, es una buena regla para cualquier circunstancia de la vida.
En términos más educados, podríamos llamarla la Regla de Oro: sé empático y no hagas cosas a otra gente que te harían sentir mal si te las hicieran a vos.