Amazon sabe qué voy a leer

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El 16 de julio comencé a leer la nueva novela de Benjamin Black, La rubia de ojos negros, que me regaló mi editora quien conoce mi obvio gusto por la literatura policial. La novela de Black toma el manto de Philip Marlowe, el clásico detective creado por Raymond Chandler y escribe una nueva historia que no tiene nada que envidiarle a los mejores relatos del tipo duro y sentimental escritas por su autor original.

Como hago con cada libro que comienzo a leer lo indiqué en GoodReads, una red social para lectores y escritores que permite conocer libros similares a los que nos gustan e interactuar con otros lectores y escritores. 

Hasta aquí no hay nada extraordinaria que remarcar y cuando termine de leer la novela probablemente la reseñaré. Sin embargo, el 21 de julio recibí un e-mail marketing de Amazon (tienda de la que soy cliente medianamente asiduo y en la que tengo tres de sus lectores digitales Kindle registrados a mi nombre) que con el título de “Autores de verano: Benjamin Black” me ofrecía en oferta, a mitad de precio y en castellano (siempre he comprado libros en inglés en la tienda) una selección de títulos del autor del que hace menos de una semana indiqué en GoodReads estaba leyendo su última novela.

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Como bien lo dice la pieza de márketing, Benjamin Black es el seudónimo de John Banville y aún así, la oferta se centra exclusivamente en este alter ego.

Pareciera todo el producto de una casualidad afortunada para Amazon ¿no? A pocos días de haber comenzado a leer una novela de Benjamin Black ellos me envían una promoción para que compre más libros del mismo autor. Sí, podría ser una casualidad afortunada para la tienda pero en el mundo de la Big Data en el que vivimos la casualidad no existe o ha sido borrada hasta la menor posibilidad.

Resulta que hace un tiempo Amazon compró la plataforma GoodReads para integrarla a su modelo de negocios y a sus dispositivos Kindle de modo que una vez que uno concluye un libro en el lector digital pueda compartirlo inmediatamente en la red social y lo más importante, pueda calificarlo y reseñarlo. Las calificaciones y reseñas de lectores se han convertido en una de las mejores armas de márketing de libros de los últimos tiempos porque básicamente lleva a la masividad inmediata el lento proceso del “boca en boca” que toda la vida sirvió para llevar al trono de los best-sellers a los libros o sacar del ostracismo joyas literarias poco difundidas.

Pero además de este sistema de calificaciones, imagino que para Amazon resulta sumamente sencillo cruzar las bases de datos de sus clientes con las bases de datos de GoodReads y encontrar estas afortunadas coincidencias: un cliente que haya comenzado o haya leído recientemente un libro de un autor o de un género con el que pueden ofrecer una promoción.

Habiendo trabajado en la mayor librería de eBooks de Argentina conozco el procedimiento en el que se gestan las promociones de eBooks: un poco por iniciativa de la tienda y un poco por la de la editorial interesada en promocionar alguno de sus autores, títulos o colecciones se llega a un acuerdo de alguna promoción de descuento por tiempo limitado.

Ahora, también por experiencia en ese trabajo puedo decir que allí no había trabajo con la Big Data, esto es la recopilación de datos de consumo de clientes, gustos, estadísticas, horas de lectura, velocidad de dichas lecturas, etc. que permite saber qué momento es el más propicio para enviar una pieza de e-mail márketing como la que recibí y en especial, qué tipo de promoción conviene enviarle a cada cliente para asegurarse capturar su interés en un día a día lleno de e-mails y spam.

El e-mail márketing tiene cuatro objetivos que voy a enumerar en escala creciente de importancia:

1. Que el que lo reciba lo abra. Como mínimo que no lo envíe a la carpeta de spam.
2. Que el que lo reciba lo lea, pase algunos segundos o minutos viendo la promoción.
3. Que el destinatario decida entrar en el link a la página de la tienda.
4. Que finalmente, una vez en la página, el destinatario decida realizar una transacción y compre el producto ofertado.

En esta oportunidad Amazon logró que llegue al paso 3 cuando por lo general me quedo en el paso 2. Ya es un pequeño triunfo para la tienda (piensen esto a nivel de millones de clientes y que por cada uno como yo que no compra habrá alguno que sí realiza la conversión) y una astuta estrategia de márketing digital.

Desde siempre Amazon utiliza su e-mail márketing de forma personalizada, enviándome promociones o refrescándome la memoria de libros que coloqué en mi Wish List o que busqué en su página y no guardé, por lo que nunca me sorprendí de recibir uno de esos e-mails. Pero en esta ocasión me daban una promoción para libros de un autor que nunca busqué en su página ni me habían interesado hasta ahora, pero que sí indiqué que estaba leyendo en GoodReads.

¿Casualidad? no lo creo. Por algo ellos son los reyes en este juego.

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