Una novela en dos meses

Cómo escribir de manera profesional y eficiente y terminar una novela en dos meses

Objetivo 0

A la hora de sentarse a escribir todo escritor tiene sus propios rituales, sus propios métodos, cábalas o costumbres. Está bien que así sea porque el proceso mismo de la escritura implica una cantidad tan grande de habilidades y concentración que cualquier método que nos ayude a conseguir un texto medianamente decente debe ser considerado.

Aún así, hay algo de lo indescifrable en el acto de la escritura: ¿cómo es que las palabras llegan a la hoja? ¿cómo se forman las oraciones en nuestra cabeza? ¿cómo traducimos una sensación sin palabras en un texto coherente y cohesivo? Ah, los misterios de la neurolingüística. Estoy seguro de que se debe saber bastante acerca del tema a esta altura, pero en mi caso particular lo desconozco todo. Para mí, lo que algunos llaman “la inspiración” es sencillamente algo completamente indecible, imposible de descifrar o pensar. Mi escritura surge de un mecanismo que sí puedo racionalizar del siguiente modo:

Objetivo 1

1. Tengo una idea vaga para un argumento (novela o cuento, aunque en mi caso y citando a Osvaldo Soriano: “Se me ocurren tan pocas buenas ideas para escribir que una vez que tengo una la aprovecho para escribir una novela.”

2. Tomo algunas notas de las ideas que me surgieron como la punta del hilo de un ovillo. Por lo general este proceso me puede tomar varias semanas de ir haciendo anotaciones en un cuaderno en los momentos y lugares más inverosímiles.

3. Me siento a escribir, diagramo algunas de las escenas que ya tengo en la cabeza. Pueden ser cosas sencillas: una línea de diálogo entre dos personajes o una mini situación. Por ejemplo, en la novela que estoy escribiendo ahora, Rituales de lágrimas, se que quiero poner una escena con el siguiente diálogo (atención que posee un gran *spoiler* de Rituales de sangre, si no la leíste todavía te recomiendo que te saltees este pequeño ejemplo):

Ejemplo diálogo que quiero insertar en mi próxima novela:

– ¿Y vos quién sos? No parecés muy peligrosa.
– Ella es una amiga Sheila.
– Sí, nos conocimos la noche en que Mario intentó matarme.
– Después le salvé la vida – dijo Quiroz.
– Y yo a él.
Sheila dudó.
– Vos tampoco parecés muy aguerrida – le dijo Lucía mirándola con sorna.
– Puede que no, pero con estas pequeñas y delicadas manos que ves que tengo, le corté el cuello a mi prometido. Estoy segura de que es más de lo que vos hiciste alguna vez.
– Tenés razón. Yo sólo le prendí fuego al cadáver de quien había sido mi prometido. Pero matarlo, lo mató él.

Tengo ese diálogo escrito (le falta pulir y acomodar, pero la base es esa) y sé que quiero insertarlo en algún momento de mi novela. Todavía no sé cómo ni cuándo pero la expectativa de que llegue el momento de utilizar esa pequeña pieza ya me genera ganas de seguir y seguir hasta que naturalmente encuentre su lugar.

4. Entonces, con las ideas más o menos claras, algunos bocetos de escenas, diálogos, ideas, personajes, y situaciones empiezo a escribir.

Objetivo 2

Aquí es a donde quería llegar: ¿Cómo escribir? ¿cómo garantizarme llegar a completar el arduo trabajo de una novela? Cada uno tiene su método pero les voy a contar cuál es el mío que particularmente y acorde con mi carácter obsesivo, detallista pero también tendiente a la distracción, me ha dado excelentes resultados. Se trata de una técnica sencilla y muy recomendada. Como una dieta, requiere constancia y cierta cuota de sacrificio. Pero aquí es donde introduciré una variable: yo creo que la escritura es un oficio y como tal, intento tomármelo lo más parecido a un trabajo fijo posible. No vivo (todavía) de regalías o de escribir todo el día, pero sí quiero que eso suceda algún día y por eso trato de trabajar en mi escritura todos los días.

¿Cuál es el método entonces?

Simplemente me puse como meta la escritura diaria (en la medida de lo posible, hay veces en los que las obligaciones laborales que pagan las cuentas se anteponen) de unas 1.000 palabras. ¿Cuánto es mil palabras? Bueno, para que se den una idea, este texto que están leyendo lleva exactas 692 palabras.

Objetivo 3

Si este texto fuera mi meta diaria de escritura ya estaría a trescientas palabras de terminar por hoy y tan sólo me tomó unos 20 minutos de escritura. Pero no, no lo es. Y además, escribir ensayo/periodismo o una entrada para un blog siempre me resultó muchísimo más fácil que escribir ficción.

Escribir mil palabras por día puede tomarme diversa cantidad de tiempo por día, dependiendo de cuántas ganas tenga de escribir, cómo me sienta y en qué parte de mi novela me encuentre. A veces es rápido, a veces toma horas. Pero me da una constancia y una fuerza de trabajo que brinda frutos.

¿Cuántas palabras tiene una novela?

Una novela promedio tiene un mínimo de 50 mil palabras (menos sería una nouvelle o cuento, dependiendo de la extensión) y de ahí para arriba. Las hay de 60 mil palabras, las hay de 90 mil palabras (Rituales de sangre tiene unas 93 mil) y más (Rituales de lágrimas intentaré que llegue a las 120 mil palabras).

Entonces, enfriemos la cabeza, pensemos como escritores que quieren vivir de la escritura. Se sabe: en este negocio a veces la cantidad es la fórmula mágica; muchos libros en el mercado acumulan sus regalías y un escritor con unos diez títulos más o menos exitosos puede vivir bastante bien de su literatura. Si escribimos mil palabras por día, haciendo una cuenta fácil podemos ver que en 60 días o sea, dos meses, tendremos 60 mil palabras, es decir una novela decente de unas 200 páginas aproximadamente.

Descontemos los fines de semana en los que supondremos, descansamos. Hagamos la cuenta fácil: 4 semanas por mes, 2 días de fin de semana por semana, total de 8 días en los que no escribiremos, es decir, 8 mil palabras menos. Entonces tendríamos que la novela la podemos escribir en dos meses y una semana y media más. Impresionante ¿no?

Desde luego que en la práctica esto no sucederá estrictamente así porque tenemos que descontar otros días en los que no escribimos durante esos meses (feriados, cansancio luego de jornadas laborales extenuantes, imprevistos varios). De cualquier forma otros días escribiremos más de 1.000 palabras por día y compensaremos un poco. A lo sumo, si no es en dos meses puede ser en tres o cuatro meses. Sea como sea, parece un tiempo increíble para terminar un texto de largo aliento como es una novela.

El caso de Amanda Hocking

Por supuesto hay quienes tienen una capacidad que excede toda previsión. Amanda Hocking, una escritora estadounidense de 30 años, se dedicó durante años a escribir en su tiempo libre hasta completar 17 novelas. Hocking dice que hubo días en los que llegó a escribir hasta 10 mil palabras. Inimaginable pero también productivo: la escritora que se autopublicó las novelas mediante Amazon lleva ganados dos millones de dólares en regalías. Una cifra que casi ningún escritor sueña alguna vez con ganar.

Como se ve, la escritura también puede ser un trabajo duro. Y si no, pueden ver la obra de Corín Tellado que consta de más de 4.000 títulos. Es un número tan increíblemente alto para pensar en libros que no puedo ni siquiera procesarlo.

Objetivo 4

Ustedes eligen

En definitiva ustedes elegirán. La escritura es como la gimnasia: en la medida que se empieza a practicar uno va a extendiendo su habilidad y resistencia. Quizás comenzar con 1.000 palabras por días es demasiado, pero una cifra un poco más baja (250, 500, lo que sea) puede ser el comienzo de una constancia de trabajo que los lleve a completar esa novela inconclusa que tienen en un archivo.

Scrivener, indispensable

Una última apreciación: para poder llevar una contabilidad de cuánto escribimos por “sesión” de escritura, nada mejor que el Scrivener. No voy a hablar ahora de esta MARAVILLA que deja a todos los otros procesadores de texto como porquerías inservibles, sólo diré que es indispensable para escribir en forma seria y profesional. Entre las miles de funcionalidades indispensables Scrivener viene con un contador de palabras para nuestro proyecto (el total que queremos escribir, por ejemplo: 60 mil palabras) y un contador que podemos ajustar con nuestro objetivo diario. En la medida en que avanzamos, se va completando una barra que pasa de roja a naranja, verde claro y verde oscuro en la medida que nos acercamos a nuestra meta o incluso la sobrepasamos.

Como punto final, ahí va una muestra de la cantidad de palabras que tiene este texto.

Objetivo 5

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