Puta, víctima o traidora: la mujer en el policial

El día 31 de julio de 2015 en la inauguración del festival Buenos Aires Negra (BAN!) hablé en una mesa acerca del rol que ocupa la mujer en el género policial negro. La organización y el espíritu del festival indican que los expositores no pueden leer un texto sino que deben hablar. Este texto entonces no lo leí en el festival pero sí corresponde a mi reflexión sobre el tema de la mujer en el género policial negro ayer y hoy.

Puta

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Portada de The Thrill Makers de Brad Hart

Hay una secuencia muy famosa en la novela gráfica Sin City (Frank Miller, 1991) en la cual Marv, un grandote poco agraciado, entra en un confesionario y obliga al cura a reconocer quién asesinó a una prostituta con la que él ha estado. Entonces el Padre le dice: “De paso pregúntante si vale la pena morir por el cadáver de una puta” a lo que Marv responde que vale la pena matar por ella, vale la pena morir por ella y vale la pena ir al infierno por ella. A continuación le me te un tiro en la frente.

Aquí está la escena en la adaptación al cine de 2005:

En el género policial negro las mujeres pueden ocupar uno de cuatro roles preestablecidos: putas, víctimas (y estos dos casos en muchos casos se tocan, como en este ejemplo), mujeres fatales o lo que llamaremos “ángeles vengadores”.

Sin City es una estilización extrema de todos los tropos, los recursos narrativos de los que se vale el género policial por lo que nos servirá para pensar todas las categorías que hemos establecido.

Marv es capaz (¡y está más que dispuesto!) de matar, morir e ir al infierno por una prostituta asesinada porque esa es precisamente la función que debe cumplir el hombre en el policial negro: vengar a la pobre mujer que quedó fuera de la sociedad, que está infectada de los más bajos instintos, que se mueve en los tugurios más oscuros, sometida siempre a la voluntad contra su cuerpo y su propia voluntad, de los otros, los hombres malvados que la obligaron a esa vida ruin.

Morir por el cadaver de una puta

Esta degradación social también trae aparejada una cierta “libertad creativa” para arruinarle la vida a los personajes. Las prostitutas, se sabe, dada su condición social precaria suele sufrir todo tipo de vejaciones y maltratos por lo que como personaje, para un escritor de policial, resultan perfectos “punching-balls“. Una prostituta en una novela policial tiene un riesgo mucho mayor de terminar muerta, golpeada o degrada de una forma humillante que otro personaje mujer en la misma novela.

Entonces aquí es donde se junta la categoría de Puta con el de Víctima.

Víctima (la damisela en peligro)

damisela en peligro

Otro rol para las mujeres en el policial negro es el de la víctima. Una mujer aparece muerta. Una niña es secuestrada. Una adolescente desaparece sin dejar rastro. Todos son inicios posibles de historias policiales y a todos los hemos visto más de una vez.

En No hay orquídeas para Miss Blandish, el clásico de James H. Chase, por ejemplo, la trama se estructura alrededor del secuestro de la rica heredera Miss Blandish. La película The Badge (2002) comienza con una transexual (y prostituta) que aparece muerta al costado de la ruta. La película Gone Baby Gone (2007) comienza con la desaparición de una niña rubia de cuatro años. En El silencio de los inocentes la carrera contra el tiempo es para salvar a Catherine Martin, hija de una senadora y última víctima secuestrada por el asesino en serie Buffalo Bill. Y así podríamos continuar con cientos de ejemplos.

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Por supuesto, en la diferencia entre “niña rubia angelical” y prostituta del bajo mundo se juega un gran diferencia: ¿aparecerá muerta o se salvará? La prostituta de la que hablamos por lo general tiende a aparecer muerta (y al comienzo de la historia policial, como elemento que hace despegar la historia) mientras que si estamos hablando de una niña blanca lo más probable sea que se trate de un secuestro y tengamos un final feliz con reencuentro.

Traidora (la femme-fatale)

Sin censura Eva Green

Volvamos a Sin City, pero en esta ocasión a la segunda película inspirada en las novelas gráficas de Miller. Sin City: A Dame To Kill For (2014) se dio a conocer con el póster que vemos acá, con una Eva Green empuñando una pistola y encarnando al personaje de Ava Lord. Lo interesante de esta pieza gráfica es que fue censurada porque al parecer, resultaba demasiado explícita. La combinación de armas y mujeres hermosas y voluptuosas es un clásico del policial negro. Como dijimos, Miller estiliza al extremo los recursos del policial y ese toque también lo vemos en Ava Lord. Ella es una mujer sensual, que juega el papel de frágil al mismo tiempo que aprovecha sus encantos sexuales para convencer a los hombres para que hagan por ella cosas que no está dispuesta a hacer por sí misma. Y estas cosas que requiere de los hombres rudos siempre es violencia. Violencia sobre otros hombres o mujeres, que roben o maten por ella.

La femme-fatale envuelve a los hombres con sus vapores sensuales (como el personaje de Poison Ivy en Batman que no por nada es el más policial de los cómics de superhéroes) y los emboba con su cuerpo y su sexo hasta convencerlos de hacer cosas por ella. En muchas ocasiones estas mujeres terminan quebrando moralmente o hasta físicamente (llevándolos a la tumba o a la perdición) a estos desdichados hombres que se cruzan en su camino.

El resultado posible para estas mujeres es dos: se salen con las suyas por medio de una serie de engaños y trampas o mueren, la mayor parte de las veces en manos de la venganza del hombre que una vez recobrado de la infamia que cometió por ella, vuelve para vengarse. Lo cierto es que en ambos casos, terminan rompiéndole el corazón a nuestro héroe.

Ángeles vengadores

Christa Faust

La figura del ángel vengador es otra de las encarnaciones que pueden asumir las mujeres en el policial negro en el subgénero conocido como sexploitation. Estas son historias de mujeres a las que hombres malos han maltratado, intentado asesinar, destruido en algún aspecto de su vida que vuelven de sus cenizas con el propósito explícito de consumar su venganza.

La saga protagonizada por Angel Dare de Christa Fasut (de momento Money Shot y Choke Hold, pero aparentemente pronto se vendría una tercera novela) no podría encarnar mejor esta característica: una ex actriz pornográfica devenida en empresaria del medio es llamada para filmar una última escena con una estrella en ascenso. Todo se trata de una trampa y Angel terminar con una bala en el pecho en el baúl de un automóvil (no hay spoiler acá, esto transcurre en la primera página de Money Shot). El nombre mismo del personaje deja claro la situación: Angel Dare. El ángel que se atreve (to dare se puede traducir como “atreverse”). Un ángel vengativo.

Aunque no hace falta hundirse en las profundidades de la literatura neo-pulp para encontrarnos con un ejemplo tan acabado de ángel vengativo. Pensemos en el perfecto ángel de venganza mainstream de la última década. Sí, estamos hablando de ella:

The Bride

La novia. Su propio ex novio (Bill) dice: “Le metí una bala en la cabeza y siguió respirando.” Y ahora ella vuelve a vengarse y de eso se tratan las casi cuatro horas de película. El modo en el que éste ángel rubio consigue vengarse del hombre que le disparó en la cabeza el día de su casamiento.

Ahora bien, estas son las categorías clásicas de mujeres presentes en el género policial negro. Pero ¿qué pasa hoy en día con las mujeres en un género que lentamente está pasando del negro absoluto a un más grisáceo thriller? Creo que tenemos que pensar en una mujer que inició el camino de un cambio que luego sería radical en la representación de las mujeres en el género policial.

El nuevo rol de la mujer en el policial

Empecemos hablando de ella:

Lisbeth Salander

Lisbeth Salander de la saga Millenium de Stieg Larsson. Ella tiene un poco de varias de estas mujeres: un pasado turbio, una serie de abusos que la marcaron y una búsqueda de venganza (que consuma, claro que sí) pero su personalidad está más delineada y escapa de los corsets rígidos de los géneros. Sí, es un ángel vengador pero también tiene algo de mujer fatal en el modo en el que utiliza su cuerpo y su sensualidad para conseguir lo que quiere. Pero a diferencia de una femme-fatale normal, ella vivencia su sexualidad como le viene en gana y no en busca de obtener un beneficio manipulando al hombre con quien se acuesta. Es independiente, sabe tomar un arma y planificar una venganza pero no es un hombre con vestido de mujer: tiene la inteligencia creativa para resolver situaciones sin tener que recurrir a la pura fuerza bruta. Es capaz de otras cosas más allá de la violencia sin más.

Y entonces llegamos a la mujer en el thriller actual. Pensemos en las novelas de Gillian Flynn (Heridas abiertas, Dark PlacesLa llamada del Kill Club y Perdida) o el fenomenal éxito de La mujer del tren de Paula Hawkins.

Aquí tenemos a Libby de Dark Places y a Amy de Perdida en sus encarnaciones en cine:

Libby y Amy

¿Qué características comparten estas mujeres del nuevo policial thriller? Tanto Libby como Amy (las protagonistas de las novelas de Gillian Flynn) como Rachel (la protagonista de la novela de Hawkins) son “mujeres rotas” en algún aspecto. Libby debe convivir con el recuerdo del brutal asesinato de su familia. Amy tiene lo suyo (no quiero spoilear) y Rachel comienza la novela con un problema de alcoholismo, desempleada, obsesionada con su ex marido y con episodios de amnesia temporal. Y a pesar de los problemas que enfrentan estas mujeres con su propia existencia, las novelas mencionadas se tratan de la lucha que emprenden por sobreponerse a sus circunstancias y seguir adelante. Deben enfrentar, en ocasiones, situaciones de inferioridad (incluso asumir el rol de víctimas) que las obligan realizar actos de violencia pero no son estos momentos las claves de sus historias. Lo clave en el desarrollo de estos personajes el modo en el que enfrentan desde su propia condición femenina, con su sensibilidad, sus ideas, sus circunstancias y sobretodo su inteligencia, el modo de sobrellevar los hechos que las “rompieron”. ¿Por qué es importante? ¿en qué se destacan? A diferencia de los “ángeles vengadores” con los que podrían llegar a estar más relacionados, ellas no son hombres vestidos como mujeres ávidas de agarrar la primera pistola que se crucen en su camino para emprenderla a tiros (aunque, de ser necesario, lo harán. Pero no es su esencia la violencia física masculinizada.) Ellas desde su posición de fragilidad utilizan los recursos de su inteligencia, su sagacidad, su resistencia y su capacidad de sobreponerse (o no) a sus obsesiones y neurosis para conquistar la cima, restituir su honor o conseguir su venganza buscada.

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Amy Dunne en una escena que la muestra con iconografía y rol más típicos de la mujer en el policial negro que en el nuevo thriller.

Este cambio en las categorías estancas que ocupaban las mujeres en el policial clásico es algo a tener en cuenta porque está representando la mayor innovación en el género en mucho tiempo. Veremos a dónde nos llevan las nuevas mujeres del policial y si por fin pueden conquistar un espacio donde no representen el lugar siempre cómodo de la víctima, la mujer que se aprovecha de sus encantos sexuales para manipular a los hombres o simplemente como la encarnación de la fantasía sexual del hombre que desea ver a una mujer sexy empuñando una 9 milímetros.

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Un comentario en “Puta, víctima o traidora: la mujer en el policial

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