La chica del tren de Paula Hawkins

La chica del tren

A esta altura del año ya no quedan dudas de que uno de los libros que se coronan como lo más destacado del 2015 es La chica del tren de Paula Hawkins. Aún sin conocer, obviamente, todo lo que se ha publicado y habiendo habido grandes novedades editoriales en el mercado anglosajón (como Purity, la nueva novela de Jonathan Franzen) el libro de Hawkins merece el podio por haber sido uno de esos felices casos de fenómeno comercial mezclado con excelencia literaria.

Publicada por primera vez el 13 de enero del 2015 por parte de una escritora debutante la novela explotó en las listas de más vendidos llegando a superar al tanque inamovible de El código Da Vinci  de Dan Brown al vender tres millones de ejemplares en un mes. De hecho la publicidad estática en calle que puso la editorial Planeta, al menos en Buenos Aires, indica que la novela se vendió a razón de uno por segundo o algo parecido. La cuestión es que es impresionante y deja sin respiración casi tanto como la novela. Esto sin contar con que los derechos para llevarla al cine YA fueron comprados por Dreamworks y se rumorea que dos de los tres papeles de las mujeres protagonistas irían para Kate Mara y Emily Blunt.

Como se sabe, no todos los libros buenos o muy buenos logran despertar semejante pasión lectora y un interesante análisis de lo que llevó a esta novela debut al puesto de híper best-seller puede ser leído aquí.

Pero vayamos a lo que hace del libro una novela tan buena. Porque no se equivoquen: además de estar escrita con maestría en el uso del suspenso la novela tiene varias otras cuestiones que la hacen valiosa.

Kate Mara haría, a mi criterio, una perfecta Anne.

Kate Mara haría, a mi criterio, una perfecta Anne.

La trama, a modo sucinto es así: una mujer en sus treinta y pico, recién separada, con problemas con el alcohol, deprimida y recientemente despedida de su empleo, se dedica todos los días a viajar en el tren del lado de la ventanilla como modo de despejarse y pensar en otras cosas que la alejen de su vida.

El tren siempre pasa por la puerta de la casa que compartía con su ex marido que todavía la obsesiona y que ahora está casado con otra mujer con quien tiene una hija pequeña y también por la casa de unos vecinos a los que ella desconoce pero de quiénes se ha inventado una vida imaginaria de tanto observarlos por la ventanilla.

Un día la mujer de esa pareja de desconocidos desaparece y Rachel, la mujer del tren, se involucra en la investigación del caso.

La novela, como dije antes respecto del rol de las mujeres en el policial contemporáneo, nos presenta mujeres rotas. Rachel con su alcoholismo y su estado al borde de la fractura mental. Anna, la nueva mujer de Tom el ex de Rachel, tiene dificultades que intenta ocultar para aceptar que empezó a salir con Tom cuando éste todavía estaba casado. Detrás de esas dificultades se esconden otras que no mencionaré. Y por último Megan, la chica desaparecida, tiene también varias cuestiones que la atormentan tanto de su pasado antiguo como de su pasado más inmediato.

Las tres mujeres tienen dificultades y deben vivir con ellas. Aprender a superarlas o no puede costarles la vida y en buena parte sobre eso se asienta la novela. No tenemos aquí mujeres todo poderosas cumpliendo el rol que cumplen los hombres en el 90% de las narrativas (y diría que si es de género ese número asciende todavía más) sino que son mujeres con problemas de mujeres, sometidas a las injusticias y las violencias a las que las mujeres están sometidas aún hoy, en pleno siglo XXI. Estas mujeres deben ver el modo de lidiar con ese sometimiento y ver qué hacen con eso. Cada una a su modo irá así construyendo su destino.

Estas tres mujeres deberán lidiar con esas formas de somentimiento que son a veces sutiles y otras veces meramente violentas y lo harán de mejor o peor modo, como cualquier persona real reaccionaría. Entonces no hay una idealización  de la mujer que por ser mujer y sometida a diversas formas de violencia patriarcal debe ser mejor. Ni peor tampoco. Son sólo mujeres de una novela muy parecidas a mujeres del mundo real y como ellas tienen sus falencias, sus equívocos y sus errores dolorosos.

Emily Blunt ¿será Rachel?

Emily Blunt ¿será Rachel?

Y por eso mismo, si bien la violencia de género es el núcleo que conduce el relato junto con un suspenso bien dosificado, también hay lugar en estas mujeres rotas para la culpa de los errores propios demasiado caros.

No hay redención al final para ninguna de estas mujeres pero tampoco para ninguno de los varones. La novela no es complaciente porque en ningún momento lo es y no se traiciona a sí misma. Sí hay una vuelta a una tranquilidad frágil y delicada como es en muchas ocasiones la vida real.

La novela fue comparada con Gone Girl de Gillian Flynn que también nos presentaba una mujer rota como lo era Amy y aunque la autora prefiere ser comparada con Hitchcock, lo cierto es que sí se pueden leer ambas novelas como si se tratasen de las dos caras de una moneda: unidas por la fragilidad, divergentes en el modo en que cada una de estas mujeres combate la adversidad.

Paula Hawkins

Paula Hawkins

Entonces, no sólo La chica del tren es una gran novela de suspenso por su impecable estructura de tensión narrativa ascendente, su misterio bien construido y sus tiempos, sino que su gran construcción de personajes para lo que es fundamental el modo en que está narrada (cada capítulo es la voz de alguna de las tres mujeres protagonistas en primera persona) la convierte también en una excelente novela para pensar la cuestión de género desde una perspectiva que no intenta bajar línea sino exponer problemáticas reales de modo no intrusivo pero sí reflexivo y que deja al terminar sus páginas un sabor agridulce y levemente melancólico. En eso también podemos sentir el hiperrealismo con el que está construida la novela porque en nuestras vidas también enfrentamos muchas veces situaciones que terminan dejándonos una sensación de empate, de nostalgia y melancolía por lo que se rompió y ya no se podrá volver a arreglar.

Realmente estamos ante una gran, gran novela que no sólo va a fascinar a los amantes del género del suspenso sino que tiene la capacidad de gustar a un público amplio.

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