Cerrado por vacaciones

Hoy salgo de viaje y dudo que vaya a poder actualizar el blog en este tiempo por lo que me despido hasta la vuelta.

¡Que tengas unas felices fiestas y un buen comienzo de año!

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Reseña en La Voz del Interior

Estoy muy contento con esta reseña de Rituales de lágrimas que hicieron en La Voz del Interior de Córdoba.

Tengo una hermosa relación con la provincia de Córdoba (más allá de que mi esposa sea oriunda de allí) siempre me han tratado con muchísimo afecto y sé que mis libros se leen con entusiasmo en la “Provincia Mediterránea”.

Aquí la reseña.

Reseña en La Voz del Interior Córdoba 3 de diciembre

El mejor márketing de libros

Como amante de la lectura y los libros suelen incomodarme las campañas oficiales para estimular la lectura. Hoy por ejemplo leía que en algún lugar van a regalar diez pasajes en subte a la gente que compre un libro. La idea puede ser buena, ¿pero realmente hace falta convencer a la gente de que lea y compre libros a cambio de otra cosa?

Creo que los libros y la lectura tienen su propio peso y particularidad como para asimilarlos a un par de viajes en subte.

Las campañas para leer porque “leer es bueno” como valor absoluto me resultan igual de fastidiosas. Leer sí es bueno pero no siento que decirlo con una frase sentida pueda ayudar a que gente que no lea empiece a hacerlo.

Es por esto que estuve buscando campañas de lectura y de librerías comerciales que realmente fueran estimulantes. Y encontré algunas. ¿Quién lo hubiera dicho?

Algunas muestras de buen márketing de libros a continuación:

1. El calendario Porrúaporra calendarioLa librería Porrúa de México encontró una forma muy ingeniosa de estimular la lectura de al menos un libro al año: creó un calendario donde cada página-día es también una página de un libro.

2. El póster de la Naranja Mecánica de Withcoullis

Naranja mecánica.jpg

Otra idea genial, esta vez por parte de la neozelandesa Withcoullis que hizo un póster con toda la novela La naranja mecánica de Anthony Burgess aprovechando la popularidad de su adaptación cinematográfica. Sigue leyendo

Reseña de Kryptonita de Leonardo Oyola

Para celebrar la salida de la adaptación al cine de la novela Kryptonita de Leonardo Oyola comparto aquí la reseña que hice para Radar Libros (Página/12) de la novela original cuando salió en el año 2011.

Superman por colectora
Leonardo Oyola y una adaptación de los comics de superhéroes a las necesidades, leyendas y costumbres del conurbano bonaerense.

Por Alejandro Soifer
KryptonitaEn abril de 2003 la DC Comics (editora de los títulos de Superman y Batman entre otros) publicó Superman: Red Son del reconocido guionista Mark Millar. El relato, enmarcado en una colección especial de historias contrafácticas conocida como “Elsewords” (Otros mundos), planteaba un mundo en el que Superman, escapando de la destrucción de su planeta natal, en vez de aterrizar recién nacido en un pequeño pueblito de Kansas, había caído en una granja colectiva de la Ucrania soviética durante la Guerra Fría, donde había sido criado bajo los ideales del leninismo. Uno de los mayores símbolos de la cultura estadounidense se convertía así en paladín de la URSS, heredero de Stalin y creador de una utopía/distopía socialista con rasgos orwellianos.

En Kryptonita, Leonardo Oyola toma la misma premisa de base y redobla la apuesta: ¿Qué hubiera sucedido si Superman hubiese caído en medio de La Matanza? Mientras que en la saga Red Son el Superman soviético mantenía los valores de respeto a la vida humana, honestidad y búsqueda del bien común que caracterizan al superhéroe, en la encarnación argentina del personaje lo encontramos como líder una súper banda de criminales pesados del Oeste. Herido de muerte por un ataque a traición de El Pelado (líder de otra banda, némesis de nuestro súper-delincuente y traspolación del archivillano original Lex Luthor) con una botella de cerveza de envase verde (¿la Kryptonita?), Pini o Nafta Súper (tal su nombre de guerra), llega a la guardia de un hospital donde le toca atenderlo al narrador, más burócrata corrupto que médico hipocrático.

Pronto irán llegando los otros miembros de la banda, una suerte de remasterización criolla y pasada por el western-conurbano de todos los SuperAmigos, para bancar al héroe caído y garantizarse su sobrevida tomando como rehenes a nuestro narrador y otra médica. Los SuperAmigos en versión “mala vida” se apoderan entonces del relato: la travesti Lady Di (Mujer Maravilla), Ráfaga (Flash), Juan Raro (Detective Marciano y a la vez homenaje a Olaf Stapledon y su libro del mismo nombre), Faisán (Linterna Verde) y El señor de la Noche (Batman).

Del lado de enfrente los villanos, en esta encarnación, los oficiales de policía que vienen a matar a Nafta Super y sus secuaces: Corona (el Jóker como un negociador policial desquiciado) y Cabeza de Tortuga (Doomsday, el villano que en la saga de 1992 La muerte de Superman efectivamente mató al superhéroe), un agente aparentemente invencible de un grupo de operaciones especiales de la policía. Entre las tensas negociaciones, los desbordes de los secuestradores y el recuento de aventuras pasadas transcurre la narración.

Si hay un relato que nunca falta en las historietas de superhéroes, es el del modo en el que éstos consiguieron ser quienes son. La novela de Oyola reconstruye ese origen secreto para su reversión del mundo de DC Comics en la clave de un tipo de novela policial de Conurbano que cultiva con notable habilidad para la reproducción de un dialecto del oeste del Gran Buenos Aires infiltrado por jerga tumbera.

En ese sentido, reescribe escenas clásicas de los comics originales (realiza una reversión bastante fiel de la saga mencionada acerca de la muerte de Superman ubicando la acción en una villa) e imagina algunas nuevas con un Nafta Súper cuyas aventuras y poderes especiales se construyen como una mezcla de leyendas contadas por sus compañeros de fechorías y un posible delirium tremens del narrador sobrepasado por la situación, el sueño y la presencia maligna de un diablillo paraguayo y amarillo (a quien suponemos el remix del villano Mr. Mxyzptlk).

Haciendo gala de un vasto dominio de la cultura de masas, el autor construye una novela donde se entremezcla la cumbia con el pop acaramelado de Katy Perry, con el reggae local de Los Cafres, Queen y la banda de sonido de Flash Gordon. Lo dicho: la cultura alta (de arriba, del Hemisferio Norte) llevada al barro espeso e intoxicante de la transculturación en la cultura baja (del Hemisferio Sur) del conurbano bonaerense.

Esta nota salió publicada originalmente el domingo 18 de septiembre en Radar Libros suplemento de cultura de Página/12. Link al original aquí.

Entrevista a Laura Quiñones Urquiza

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Laura Quiñones Urquiza. ©Penélope Mendiguetti

Hace unos meses salió publicado Rastros criminales: Anatomía del crimen violento el primer libro de la perfiladora criminal María Laura Quiñones Urquiza.

Tengo la enorme suerte de conocer en persona a María Laura que me regaló un ejemplar de su libro. Durante unos meses lo tuve en la mesita de luz esperando la oportunidad de leerlo y entonces el sábado por fin pude sentarme con él. Lo leí en una tarde. Así de adictiva es su escritura. Y además, muy interesante.

Rastros criminales presenta una serie de perfiles criminales (que van desde Jim Jones, el líder de una secta que terminó en un gigantesco suicidio colectivo a un asesino serial de taxistas colombianos pasando por el Caníbal de Milwaukee, el violador de Recoleta y otras gentes lindas) a la vez que analiza las circunstancias en las que cometieron sus crímenes.

Rastros criminales

Quise aprovechar entonces el excelente libro de María Laura, el hecho de que su profesión (Perfilación Criminal) es todavía poco conocida por el gran público en América Latina y que mi interés narrativo está enfocado en el género policial para hacerle una breve entrevista.

David Russell Williams, Luis Gregorio Ramírez Maestre, Juana Barraza Samperio: sin dudas tratás casos muy particulares, que quizás no son los más conocidos por el gran público (pienso que la gente puede estar más familiarizada con Ted Bundy o Ed Gein que incluso inspiraron películas); la pregunta entonces es: ¿cómo los llegaste a conocer? ¿cómo fue tu aproximación a ellos? ¿tuviste participación profesional en la investigación de alguno de esos casos?

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