La parte del león

Finalmente salió publicado Buenos Aires Noir (Asphalte Éditions) en Francia, anticipándose a la versión estadounidense que publicará Akashic Books el año entrante. Esta antología de cuentos policiales negros viene con mi cuento “El camaleón y los leones” que fue traducido como La Part du lion y obviamente no podría estar más emocionado y agradecido con Ernesto Mallo por haberme invitado a participar de esta propuesta.

Aprovechando que mis padres están de viaje por Europa hice que les llegara un ejemplar del libro y me pasaron estas fotos del un-boxing que comparto aquí:

  1. Paquete cerrado tal y como llegó por Amazon.es
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  2. Portada
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  3. Mapa de la ciudad
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  4. Índice, ¡rodeado por grandes colegas!
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  5. Introducción escrita por Ernesto Mallo
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  6. Biografías de los autores
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  7. Mi cuento
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    El cuento está localizado en el barrio de Palermo y está protagonizado por Mario Quiroz de mi Saga Rituales (el relato transcurre en 1999, cuando Quiroz todavía revistaba en las filas de la Policía Federal). ¡Ahora a esperar a que algún editor lo quiera publicar en castellano!

El problema de la chica muerta

End of a stripper

El fin de semana pasado vimos con mi esposa dos thrillers, un poco antiguas ambos, por Netflix. Además de tener ya varios años, las películas comparten lo que estuve pensando como “el problema de la chica muerta”.

La primera de esas películas fue Don´t say a word (2001) con Michael Douglas y la malograda Brittany Murphy.
Como thriller estaba bien y nada más.Al menos me hizo conocer la historia que desconocía de Hart Island en Nueva York, una isla que parece ser el modelo propicio para todo tipo de película de terror ya que allí se asentó una prisión, un reformatorio de menores y el cementerio público más grande del mundo con millones de cuerpos enterrados allí hasta la actualidad.

Recuerdo cuando salió esta película que había tenido intenciones de ir a verla al cine pero luego por algún motivo nunca fui y no la vi hasta el fin de semana pasado.

La otra película que vimos fue Malice (1993) con un elenco muy interesante y un nivel narrativo bastante similar a la anterior. Es decir, algunas sorpresas, algunas cosas bien hechas y una trama medianamente predecible y mediocre.

Pero vayamos al punto: el problema de la chica muerta. Sigue leyendo

Las cosas que perdimos en el fuego de Mariana Enriquez

las-cosas-que-perdimos-en-el-fuegoEl regreso de Mariana Enriquez a la narrativa ficcional (luego de un libro de crónicas sobre sus visitas a cementerios y una biografía de Silvina Ocampo, una escritora que podría pensarse emparentada en el campo de la narrativa “extraña” y fantástica pero a la vez lejanísima en cuanto a ritmo, estilo y temáticas) es en forma de los doce intensos cuentos que conforman este volumen. Como señalamos anteriormente en broma, el título del libro pareciera dialogar con su anterior libro de cuentos (Los peligros de fumar en la cama) y a pesar de que la observación no tiene pretensiones de seriedad, hay sí algo en Las cosas que perdimos en el fuego que trasmite la sensación de pérdida y de lo irreparable. Los cuentos se montan sobre una serie de lugares, trayectos, personajes y situaciones reconocibles en el imaginario geográfico, social y cotidiano de nuestro país pero con su manejo refinado de las reglas del género fantástico introduce pequeños desgarros al tejido realista por donde se filtra el material de las pesadillas y las situaciones monstruosas. Decimos que es un manejo refinado porque a excepción quizás de un único cuento (El patio del vecino; y aún en este dependemos del testimonio de una mujer posiblemente desequilibrada) lo sobrenatural tiende a plantearse como pequeños hechos anormales o extraños que podrían tener tanto una explicación racional como una no racional quedando a entera interpretación del lector la tarea de llenar esos pequeños huecos, esas incompletudes aparentes que se plantean en la trama de estos cuentos.

Hay quizás otra excepción al fantástico como una una tensión entre el realismo y las situaciones sobrenaturales en Bajo el agua negra, un cuento que por primera vez en la narrativa argentina plantea seriamente un sentido homenaje a la cosmogonía monstruosa de H.P. Lovecraft (el cuento de Jorge Luis Borges There Are More Things que forma parte de El libro de Arena fue hasta donde sé el único otro antecedente de un escritor consagrado de estas tierras metiéndose de lleno en la mitología de Cthulhu pero estamos hablando de un cuento muy menor en homenaje a un escritor que Borges mismo consideraba apenas un mal imitador de Edgar Allan Poe). Enriquez lleva a los antiguos monstruos subacuáticos de la mitología lovecraftiana al fondo del Riachuelo y convierte a los habitantes de la villa miseria que rodea al río contaminado en los sacerdotes, devotos y “mutantes” que al estilo de la famosa nouvelle del escritor de Providence, La sombra sobre Innsmouth, son ya mitad humanos y mitad monstruos.

Otras líneas unen a todos los cuentos: la ya mencionada reescritura de hechos de la realidad cotidiana de nuestro país: El chico sucio trabaja sobre la base del espantoso crimen ritual de “Ramoncito” (hay una crónica excelente sobre este macabro caso: La misa del Diablo de Miguel Prenz que recomendé aquí); uno de los primeros serial killers argentinos, el Petiso Orejudo, aparece como un fantasma en Pablito clavó un clavito: una evocación del Petiso Orejudo; el cuento que le da título a la antología está inspirado según la propia autora en una mujer quemada que durante un tiempo resultaba imposible de no cruzar en el subte pidiendo plata (yo mismo la he visto varias veces).

Pero hay otra línea fundamental que cruza narrativamente todo el libro y es el de las mujeres y su relación, casi siempre traumática, con los hombres. A excepción de “Pablito clavó…” todos los cuentos están narrados por mujeres que además se encontrarán acorraladas por fuerzas desconocidas o por diversas formas de violencia que las acosan, y es el modo en que estas mujeres encuentran o no vías de escape lo que constituye la tensión narrativa de unos cuentos que se van construyendo paso a paso hasta llegar a unos finales que algún lector podrá encontrar decepcionantes por elípticos pero que son precisamente lo que convierten a estos cuentos en pequeñas, perfectas y perturbadoras historias fantásticas y tenebrosas que quedan dando vueltas en la cabeza del lector un buen tiempo después de haber sido terminadas de leer.

Magos enmascarados y detectives

Doctor Strange

Hace unos pocos días salió el primer trailer de la muy esperada película de Doctor Strange, uno de los pocos personajes de las primeras líneas de Marvel que todavía no formaban parte del Marvel Cinematic Universe (MCU). Aunque no comparto la emoción del fandom que enloqueció con el protagónico de Cumberbach y la introducción del factor “magia” en el universo cinematográfico Marvel, me parece una buena oportunidad para reconstruir un poquito el camino por el cual tenemos detectives/superhéroes magos. Sigue leyendo