Sangre por la herida: Capítulo 07

Miércoles por medio un nuevo capítulo de Sangre por la herida ilustrado por CJ Camba.

Leer Capítulo 01: El .38

Leer Capítulo 02: El charquito

Leer Capítulo 03: Los monoblocks

Leer Capítulo 04: El cajamarquino

Leer Capítulo 05: El lápiz labial

Leer Capítulo 06: La maza y el televisor

Resumen hasta aquí

Mario Quiroz se prepara para enfrentar el momento que menos deseaba en esta oscura noche que no parece tener fin: el momento de enterrar el cuerpo de Lucía Zabala por orden Walter Ayala.

Capítulo 07: El cuerpo

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— Me tengo que ir — digo y apoyo un billete sobre la mesa.
— ¿Tan pronto?
— Tengo trabajo.
Busco en mi billetera de cuero negro ajado y separo unos pesos más, los deslizo por la barra hasta donde está Gladys
— Esto es por el servicio.
Pasa la mano rápido por la mesa y los hace desaparecer.
— Siempre un placer.
Salgo del bar y cruzo la calle oscura.
Entro al restaurante y no me distraigo en mi camino hasta el fondo.
— El jefe te espera arriba — me recibe Milton. Dejo que me cache de armas una vez más.
Subo las escaleras, el mismo espectáculo deprimente de hace un rato: los hermanos Flores siguen jugando al pool como si nada. El Boliviano Choque me mira impávido, con esa cara de indio jetón al que no le interesa lo que pasa.
Me indica la puerta del jefe con un gesto de la cabeza.
La atravieso.
En un rincón, en el ángulo, atrás del escritorio hay una sábana blanca envolviendo un bulto. Sigue leyendo

Los chicos que faltan parte IV

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Con paso lento pero firme sigo con mis reseñas de novelas policiales con argumentos que giran en torno a la desaparición de niños (pueden ver mis entradas anteriores: parte I, II y III).

En esta oportunidad le toca el turno a Disapearance At Devil´s Rock de Paul Tremblay (de quien ya reseñé hace poco su gran novela A Head Full of Ghosts) con lo que el género, si bien contiene elementos del policial, se acerca más al terror. El argumento de todos modos habilita a tomar la novela en esta serie: una noche desaparece un adolescente en un parque. Lo extraño es que el chico no estaba solo sino acompañado por otros dos amigos. Ese es el momento inicial de una novela que se construye con cierta lentitud, con un narrador que va retaceando información con el objetivo final de la construcción del misterio. Este método que me parece más logrado en la anterior novela de Tremblay que leí, cumple una función fundamental para la construcción del fantástico y hacerlo parte del misterio. Porque dijimos que esta novela entra dentro del género del terror y para hacerlo se vale de las herramientas del género fantástico. Esa es una característica que más disfruto de los libros que leí de Tremblay: su construcción del terror se asienta sobre la base de la sospecha, lo ambiguo, lo indefinido, en pocas palabras, exprime la definición del fantástico que señala que debe ser un tipo de relato donde la experiencia sobrenatural puede encontrar tanto una explicación de ese mismo orden (es decir, sobre-natural, por fuera de lo natural) pero también una explicación racional. Jugar en esa ambigüedad, considero personalmente, es el más riesgoso de los juegos literarios porque mantener el equilibrio entre explicaciones racionales y sobrenaturales mucha precisión; cualquier mínimo desvío termina generando una explicación absoluta para uno o para otro lado (por lo general, sobrenatural).  Sigue leyendo

Sangre por la herida: Capítulo 06

Miércoles por medio un nuevo capítulo de Sangre por la herida ilustrado por CJ Camba.

Leer Capítulo 01: El .38

Leer Capítulo 02: El charquito

Leer Capítulo 03: Los monoblocks

Leer Capítulo 04: El cajamarquino

Leer Capítulo 05: El lápiz labial

Resumen hasta aquí

Luego de entregar a Lucía Zabala a su jefe el capo narco Walter “el Inca” Ayala, Mario Quiroz intenta olvidar la noche en el Bar de Rocky, justo frente al restaurante peruano de su jefe. Pero cuando piensa que la noche terminó recibe un mensaje: tiene que ir a encargarse del cadáver de Lucía mientras espanta los fantasmas de su pasado reciente que no dejan de atormentarlo.

Capítulo 06: La maza y el televisor

 

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Tengo un trabajo que hacer: tengo que ir a buscar un cadáver a la oficina del Inca Ayala y sacarlo de ahí, deshacerme de él, pero siento que me abandonan las fuerzas y durante un momento me viene a la mente cómo es que llegué hasta acá. No sólo como llegué acá a esta noche y esto que tengo que hacer sino a cómo llegué a trabajar para el Inca Ayala.
Sé que empezó el día que Mercedes se fue. Sigue leyendo