Nuevas reflexiones acerca de literatura zombie

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Hace unos meses escribí acerca de lo que llamo las “narrativas zombies de segunda generación” (lo pueden leer aquí).

Nuevas lecturas me llevan hoy a profundizar en algunas de las ideas que allí vertí.

Decía la vez anterior que hay dos grandes tipos de narrativas zombies:

1- Las narrativas zombies de primera generaciónson las que todos conocemos y las más extendidas donde una plaga, un virus o un motivo desconocido hace que los muertos se levanten de sus tumbas para convertirse en masas putrefactas que persiguen y acosan a los sobrevivientes de una civilización colapsada. Ejemplo actual de esto es la exitosa serie de TV basada a su vez en una serie de cómics, The Walking Dead.

2- Las narrativas zombies de segunda generación: son aquellas donde los zombies parecen casi indistinguibles de otros seres humanos, poseen sentimientos y raciocinio y todo lo que hace a un ser humano normal con la excepción de su necesidad de consumir cerebros y/o cuerpos humanos para mantenerse “frescos” es decir, no terminar su proceso de zombificación. Ejemplo perfecto de esto es la serie de TV iZombie o la saga de novelas de Diana Rowland de My Life as a White Trash Zombie de la que la serie antedicha parece haber sacado un poco más que inspiración. Sigue leyendo

El judaísmo urticante de Shalom Auslander

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Antes de llegar al primer tercio de su novela Hope: A Tragedy, Shalom Auslander pone en boca de su personaje el Profesor Jove la siguiente frase que sintetiza perfectamente toda la novela: “Cuando aparece alguien que promete que las cosas van a mejorar, corré. Escondete. Los pesimistas no construyen cámaras de gas.”
El título lo dice claramente: la esperanza es una tragedia. Y la novela en sí mismo es una tragedia, sería insensato el lector que buscara encontrar algo diferente.

Shalom Auslander (Monsey, New York, 1970) que proviene de una familia judía ortodoxa y que contó cómo se fue desencantando con la religión en su libro de memorias Lamentaciones de un prepucio despliega en su primera novela (la menciona Hope: A Tragedy) no sólo su gran capacidad narrativa sino que también se convierte en una de las plumas judías más interesantes de la actualidad. ¿Qué se obtendría de meter a los enemigos íntimos Philip Roth y Woody Allen en una licuadora? la narrativa de Auslander.

“La esperanza arruina a los hombres” señala constantemente la novela y para peor no duda en meter el dedo en la llaga: “Hitler era un optimista.” El dictador alemán no sólo creía en la posibilidad de alcanzar una Solución sino que en un derrame de optimismo creía que esta iba a ser una solución Final, definitiva. Sigue leyendo

Narrativas zombie de segunda generación

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Hace un tiempo me pidieron una reflexión acerca del tema de los zombies en la cultura popular y luego de darle algunas vueltas en la cabeza a un tema que nunca me resultó particularmente atractivo logré entender qué es lo que a mi parecer subyace en la obsesión contemporánea por el tema de los muertos vivos come-cerebros. Cada época histórica plantea sus monstruos de preferencia; aquellos que se ponen de moda y alrededor de los cuales todas las narrativas parecen girar. En los años 90 se pusieron de moda los vampiros: desde Drácula de Francis Ford Coppola a los vampiros de Entrevista con el vampiro y la saga de novelas de Anne Rice a los juegos de rol de Vampiro: La mascarada y sus sucesivas adaptaciones a videojuego.

El vampiro como ese seductor que esconde detrás sus colmillos afilados para chupar la sangre funcionaba como una representación simbólica de la seducción del capitalismo neoliberal, implacable ante la caída de la Unión Soviética. La idea del parásito que chupa sangre siempre estuvo asociada al capitalismo y el neoliberalismo con sus promesas de “goteo” de riquezas y un futuro mejor perfectamente se adecuaba a la forma estilizada y seductora del vampiro encarnado en un Brad Pitt o un Tom Cruise en la adaptación de la novela de Rice.

La primera generación de narrativas zombie

Luego de esa explosión de la seducción del vampiro empezamos a ver como la temática zombie que había explotado con The Night of the Living Dead de George A. Romero en 1968 y que había tenido su ciclo de oro en el cine clase B comenzaba una lenta instalación en el imaginario popular y el zombie se convertía en el “monstruo de moda”.

Los videojuegos (Resident Evil, 1996 y sus sucesivas continuaciones pero también los modos de juego “zombies” en la saga Call of Duty, Rising Dead, Deadlight, Dead Island y cientos e innumerables otros videojuegos con zombies), las películas (28 Days Later, 2002 y luego la remake de Dawn of the Dead, 2004 y varias más incluyendo semi-parodias como Zombieland o Dead Snow con zombies nazis), las series de TV (Dead Set, 2008 y por supuesto The Walking Dead, 2010 – actualidad) y la literatura (trilogía Newflesh de Mira Grant, 2010-2012) se llenaron de zombies, la Zombie Walk (cuya primera expresión data del año 2000) pasó a ser una expresión global y casi institucionalizada.

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Los zombies se pusieron de moda y desplazaron a los vampiros que tuvieron su leve revival de la mano de la saga Twilight de Stephanie Meyer. Pero si consideramos las novelas de Meyer como literatura romántica excluimos a los vampiros y los hombres lobos que habitan sus páginas dentro de la idea del monstruo como representación simbólica de algún temor o angustia social. Sigue leyendo

Algunos problemas del género policial en la Argentina (2da parte)

La semana pasada plantee algunas cuestiones respecto del género Policial en la literatura Argentina que podrían resumirse en una cuestión de nombres: ¿por qué hablamos de “género policial” y no de “género de crimen” o “género de misterio” como en los países anglosajones que inventaron precisamente el género?

Pero la problemática que debe enfrentar el género en nuestro país tiene otras aristas que también deben ser consideradas.

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En principio me gustaría retomar las famosa caracterización de Dashiell Hammett y su literatura por parte de Raymond Chandler en The Simple Art of Murder. Dice el “alumno” de su maestro que: Sigue leyendo

Algunos problemas del género policial en la Argentina (1era parte)

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Hace casi dos años, invitado a la primera edición del festival de novela policial “Córdoba Mata” y mientras estaba sentado en una mesa redonda junto a otros escritores en Mina Clavero, el organizador del festival, Fernando López, contó una anécdota interesante acerca de cómo le había costado ponerle un nombre al Festival.

Por lo general los festivales de novela policial en España e Hispanoamérica llevan por título el nombre de la ciudad donde se alojan y el adjetivo “Negro” o “Negra” como modificador: Buenos Aires Negra (BAN!), Medellín Negro, Semana Negra de Gijón, etc.

El problema que había tenido López era que al decir “Córdoba Negra” y por el dialecto típico de la provincia mediterránea, se generaban las condiciones para una confusión: “negro” o “negra” es una forma amistosa de llamar a un amigo o amiga en Córdoba pero nadie lo asocia con el género policial.

Luego de darle vueltas el nombre del festival quedó entonces como Córdoba Mata y eso le trajo otros problemas con algunos patrocinadores que ya se habían comprometido como aportantes al evento cultural porque la perspectiva de quedar asociados con un un festival que implicara cierta “criminalidad” en su nombre no les gustaba para la imagen de sus marcas. Sigue leyendo

25º aniversario de American Psycho de Brett Easton Ellis

American Psycho

En marzo de 1991, hace ya veinticinco años, salió finalmente, y luego de idas y vueltas inesperadas, American Psycho el tercer libro de Bret Easton Ellis un escritor californiano que contaba por ese entonces con 27 años.

Luego de su debut con Less than Zero (Menos que cero) y The Rules of Attraction (Las reglas de la atracción, una buena novela pero que se sintió casi como una continuidad de los temas y formas de la anterior) llegó esta novela disruptiva acerca de Patrick Bateman, un típico yuppie corredor de bolsa que durante el día se dedicaba a hacer millones especulando con finanzas, medir su tarjeta de presentación con la de sus socios y enemigos en el juego de Wall Street, escuchar discos clásicos de los 80s y por las noches tenía el hobby de descuartizar prostitutas en su departamento y guardar sus órganos en el freezer.

La novela estuvo signada por el escándalo aún antes de salir lo que sin dudas no le vino mal a nivel prensa: pocos meses antes de su salida estipulada por Simon & Schuster fue rechazada por la misma editorial debido a su contenido de odio hacia las mujeres y sus escenas de violencia extrema. Lo que para un escritor cualquiera con un libro cualquiera hubiera significado un golpe durísimo, a Ellis terminó reportándole quedarse con los 300 mil dólares de adelanto de S&S más los 350 mil dólares de adelanto que le dio Knopf quien apenas fue rechazado el libro estuvo allí para recontratarlo y sacarlo en su sello Vintage Books. Pero además, como decíamos, las idas y vueltas le dieron un buzz previo al libro que configuraron el hype que por otra parte estaba bien merecido.

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La diferencia entre policial hardboiled y novela noir

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Hace unos meses me invitaron a participar de la Feria del Libro de Río Cuarto donde expuse en dos mesas junto a Sergio Olguín y luego también los dos junto a Fernando López, organizador él mismo del festival literario de género policial Córodoba Mata.

En un momento de esa segunda mesa en la que participamos, desde el público nos pidieron si podíamos definir las diferencias fundamentales entre novela policial noir y novela policial hardboiled.

Parecía una pregunta sencilla para tres especialistas en género policial pero a decir verdad, terminamos algo enredados con la respuesta.

Ayer estaba leyendo Hardboiled America un librito clásico acerca de los paperbacks policiales de los años 50s y viendo alguna reseña que le hacían encontré una crítica negativa que señalaba que el autor se confundía y utilizaba indistintamente los términos hardboiled y noir.

Teniendo en cuenta que escribí un cuento para la antología Buenos Aires Noir de la serie noir de Akashic Books que está por salir en los próximos meses, me preocupé: ¿podía ser que estuviera confundido respecto del significado verdadero de noir y su diferencia con harboiled?

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Red Harvest de Dashiell Hammett: uno de los creadores del género hardboiled.

Es evidente que la confusión es común. Busqué entonces información al respecto y me topé con una carta que le envió el editor de Hard Case Crime (mi colección contemporánea de paperbacks/neopulps policiales favorita) a un admirador que también confundía los términos y me pareció tan buena la explicación que decidí traducirla para que por fin, los obsesivos y los estudiosos de la literatura por igual, podamos saber de qué hablamos cuando hablamos de hardboiled y de noir.

El muchacho que le escribió al editor le preguntó: “¿Cuáles son las características principales de la ficción hardoboiled noir?

A lo que Charles Ardai, editor de Hard Case Crime respondió: Sigue leyendo