¿Dónde estabas cuando atentaron contra las Torres Gemelas?

Esta entrada en el blog parecerá un poco extraña: ¿qué tiene que ver el 11-S con la literatura y los libros? En principio pareciera que poco y nada. Pero si vamos un poco más allá de la superficie vemos que el atentado tuvo la suficiente potencia y fue tan impactante, modificó tanto la realidad del mundo que su recuerdo produjo y sigue produciendo narraciones. Una de las más clásicas es: “¿Dónde estabas? ¿Qué estabas haciendo?” en el momento del ataque al World Trade Center. Sigue leyendo

Diario de un novelista 05: Los premios

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Hoy me cuesta escribir. No es porque sienta que no tengo cosas que decir sino porque me invade la emoción. Hace un rato se anunciaron los finalistas del concurso de novela negra BAN! Extremo Negro y entre los 485 originales de los cuales se hizo una preselección de 36 de los cuales a su vez se seleccionó sólo 9 novelas inéditas ha quedado mi Sangre por la herida.

No sé cómo sentirme en este momento. Por una parte tengo alegría inmensa. Orgullo, felicidad de saberme en el podio con colegas, algunos de los cuáles conozco y admiro mucho. Por otra parte ansiedad. Mucha.

Escribí Sangre por la herida el año pasado en unos tres o cuatro meses. Ya sabía que Rituales de sangre iba a ser publicada y antes de ponerme a escribir Rituales de lágrimas quise concretar una vieja idea que tenía: el patovica de una iglesia evangelista era el encargado de transportar el cadáver de una mujer que había muerto pasada de rosca de droga en una fiesta negra con los pastores de la iglesia. Ese fue el germen de la idea. Pero tranquilos, no les estoy spoileando nada. La idea me había surgido de tanto pasar por la puerta del gran templo de Corrientes y Acuña de Figueroa. Durante dos años viví en Corrientes y Gascón por lo que pasé muy seguido por ahí. Siempre me impresionaron los patovicas: vestidos de traje negro, grandotes y rapados, parecen más un servicio secreto que los custodios de un centro religioso.

Como decía no hay spoilers en la idea germinal de mi novela: empecé con esa imagen del cadáver de una mujer joven y desgraciada en el baúl de un auto y la novela transcurriría en una noche; la noche que llevaría al patovica y al pastor en el auto con el cadáver en el maletero hasta que lograban deshacerse de él.

La novela así se iba a llamar Noche roja porque iba a transcurrir en una sola noche. Finalmente no era esa la forma narrativa que mejor me sentaba y la deseché. En buena hora porque hace unos días me enteré que existe una novela gráfica de tal nombre. Para peor, a juzgar por la cubierta, en mi novela ocurre una escena similar.

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En el instante en que me senté a escribir me di cuenta que no tenía la necesidad de inventarme un nuevo personaje para que cumpliera el rol del patovica: ya tenía a Mario “La Iguana” Quiroz en Rituales de sangre, un ex policía duro y romántico que tenía pasta de protagonista de una aventura en solitario. Empecé a acariciar la idea del spin-off, la novela que lo tomaba como personaje y lo sacaba del contexto de Rituales de sangre. Como Better Call Saul hizo con Breaking Bad. Sigue leyendo

Diario de un novelista 04: la inspiración

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Si me preguntan cuál es el comienzo de la literatura universal que más me gusta respondería el de La Ilíada de Homero: Canta, oh Musa, la cólera del pélida Aquiles…

Es posible que no sea en verdad el comienzo que más me gusta pero es sin dudas el que más recuerdo. No sólo porque La Ilíada es una de las mayores obras literarias de la humanidad y leerlo es sumergirse en un festín narrativo sin comparación, sino porque la invocación a la semideidad de la musa para que inspire al poeta siempre me resultó encantador.  Sigue leyendo

Diario de un novelista 03

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He pasado las últimas semanas escribiendo y escribiendo Rituales de lágrimas que como ya comenté será la continuación directa de Rituales de sangreEn verdad, será la continuación de la historia de los tres protagonistas y su mundos pero antes, entre Sangre y Lágrimas se ubica una tercera novela que ya terminé de escribir hace unos meses y que se llama Sangre por la herida (esta es una historia en solitario de Mario Quiroz unos meses luego de los acontecimientos de Rituales de sangre; los que la leyeron sabrán y se podrán imaginar. Les confirmo sus sospechas: es una historia mucho más dura, un policial negro de lo más clásico, violento y tradicional del género).

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