5 novelas distópicas argentinas

Ahora que vuelve la década de los 90s y con ellos la crisis que casi arrasa a la Argentina en 2001 es un buen momento para repasar 5 novelas que plantean escenarios distópicos para la Argentina.

1) El año del desierto de Pedro Mairal

El año del desierto

La novela distópica argentina por excelencia era inconseguible hasta el mes pasado (la edición de interZona se encontraba agotada) que fue reeditada por Emecé.

En esta novela salida en 2006 se plantea un escenario en el que una especie de plaga invisible que invade desde la Provincia de Buenos Aires a la Capital Federal y a la que llaman “la intemperie” comienza a consumirlo todo. Las consecuencias de esa “intemperie” son terribles: traen el pasado al presente. Hacen retroceder el tiempo histórico de modo tal que los personajes que comienzan el relato en en un eufemístico 2001 vuelven en el tiempo hasta la Conquista del Desierto, los tiempos de Federales y Unitarios y llegan hasta la misma Conquista Española.

La protagonista contemporánea atraviesa el camino que va de la civilización a la barbarie en un sólo año de su vida y vemos a través de sus ojos como las ciudades se reconvierten en territorios arrasados primero y luego pajonales y descampados en medio de una feroz lucha por la supervivencia.

Esta novela es la distopía total y recuerda un poco a El país de las últimas cosas de Paul Auster aunque supere en inteligencia el planteo: este mundo anti-utópico lo es porque como dicen vienen a: cambiar futuro por pasado. Sigue leyendo

La chica del tren de Paula Hawkins

La chica del tren

A esta altura del año ya no quedan dudas de que uno de los libros que se coronan como lo más destacado del 2015 es La chica del tren de Paula Hawkins. Aún sin conocer, obviamente, todo lo que se ha publicado y habiendo habido grandes novedades editoriales en el mercado anglosajón (como Purity, la nueva novela de Jonathan Franzen) el libro de Hawkins merece el podio por haber sido uno de esos felices casos de fenómeno comercial mezclado con excelencia literaria.

Publicada por primera vez el 13 de enero del 2015 por parte de una escritora debutante la novela explotó en las listas de más vendidos llegando a superar al tanque inamovible de El código Da Vinci  de Dan Brown al vender tres millones de ejemplares en un mes. De hecho la publicidad estática en calle que puso la editorial Planeta, al menos en Buenos Aires, indica que la novela se vendió a razón de uno por segundo o algo parecido. La cuestión es que es impresionante y deja sin respiración casi tanto como la novela. Esto sin contar con que los derechos para llevarla al cine YA fueron comprados por Dreamworks y se rumorea que dos de los tres papeles de las mujeres protagonistas irían para Kate Mara y Emily Blunt. Sigue leyendo

De la buena: acerca de Merca de Loyds

Merca por LoydsHace una semana, en una cena que compartimos, recibí de manos de Loyds su novela Merca. Había escuchado muy buenos comentarios de ella y le tenía ganas desde hace tiempo pero las obligaciones y las lecturas atrasadas me habían mantenido fuera de su alcance. Pero entonces empecé hojearla intentando evaluar en qué momento podría sentarme a leerla y ya no hubo vuelta atrás: como quien no quiere la cosa caí atrapado en las redes de una prosa frenética, dinámica y muy pero muy adictiva que no me soltó durante el día y medio que me tomó devorarmela en un par de sentadas. Sigue leyendo

El invierno con mi generación de Mauro Libertella

InviernoCasi a fines de julio de este año me enteré que Mauro Libertella iba a publicar un nuevo libro a través de la cita de un fragmento del mismo que cirucló por Twitter. Inmediatamente sentí una oleada de ansiedad por leer el libro como pasa pocas veces: sólo cuando se trata de algún autor que seguimos especialmente, en el que confiamos que su próximo texto nos hará tan felices como su anterior libro o que trata de algún tema en particular que logra intrigarnos lo suficiente como para llenarnos de esa bienvenida ansiedad.

Con el caso de El invierno con mi generación me pasó un poco de ambas. El libro anterior de Libertella (Mi libro enterrado) me conmovió cuando salió y siempre que tengo alguna oportunidad lo recomiendo. Esta nueva breve memoria prometía además tratar un tema que me toca especialmente y es justamente el que viene tratado desde el título: mi generación. Porque Mauro y yo compartimos generación y de hecho, compartimos los pasillos de la facultad de Letras. Nunca cursamos ninguna materia juntos (que recuerde) pero forjamos una relación a base de encontrarnos en reuniones con amigos en común de aquellas épocas, cruzarnos en eventos y conversaciones. Sigue leyendo

Puta, víctima o traidora: la mujer en el policial

El día 31 de julio de 2015 en la inauguración del festival Buenos Aires Negra (BAN!) hablé en una mesa acerca del rol que ocupa la mujer en el género policial negro. La organización y el espíritu del festival indican que los expositores no pueden leer un texto sino que deben hablar. Este texto entonces no lo leí en el festival pero sí corresponde a mi reflexión sobre el tema de la mujer en el género policial negro ayer y hoy.

Puta

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Portada de The Thrill Makers de Brad Hart

Hay una secuencia muy famosa en la novela gráfica Sin City (Frank Miller, 1991) en la cual Marv, un grandote poco agraciado, entra en un confesionario y obliga al cura a reconocer quién asesinó a una prostituta con la que él ha estado. Entonces el Padre le dice: “De paso pregúntante si vale la pena morir por el cadáver de una puta” a lo que Marv responde que vale la pena matar por ella, vale la pena morir por ella y vale la pena ir al infierno por ella. A continuación le me te un tiro en la frente. Sigue leyendo

La estructura trágica de Game of Thrones y Breaking Bad

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Hace unas semanas comencé a trabajar la tragedia Hamlet de William Shakespeare con mis alumnos de cuarto año de escuela secundaria en Capital Federal. Estaba en medio de las tediosas explicaciones acerca de la estructura de la tragedia clásica y la tragedia isabelina (que no son iguales aunque compartan muchos puntos de contacto) cuando tuve una especie de epifanía al darme cuenta que podía tranquilamente explicar estas cuestiones recurriendo a formas textuales más contemporáneas: series de TV. En particular dos: Breaking Bad y Game of Thrones (Advertencia: este post está repleto de spoilers hasta el episodio 9 de la temporada 5 de Game of Thrones incluido y todo Breaking Bad. Pero como dijimos el otro día: Los spoilers ya no importan).

Ambas series permiten (y a mi gusto, deben) ser leídas como formas contemporáneas del relato trágico en su forma isabelina (el periodo de reinado de la Reina Isabel I y su sucesor Jacobo I). Tuve esta idea el otro día en clase, se lo mencioné a mis alumnos y seguimos con el trabajo en el aula. Hoy encontré que a raíz del episodio 9 de la quinta temporada de Game of Thrones (que todavía no vi, pero de la que leí lo que sucedió porque como dije la vez pasada la “era del Spoiler ya fue“) que una crítica cultural estadounidense sostuvo exactamente esto mismo. El artículo Don’t Be So Shocked by the Deaths on Game of Thrones: The Show Is a Classical Tragedy de Amanda Marcotte para Slate es correcto y hace énfasis en la comparación entre las diversas subtramas de GoT y las tragedias shakespereanas.

Aprovechando entonces que el tema está evidentemente en el calderero me gustaría profundizar la idea de que estas series se pueden leer como formas narrativas trágicas así como hace un tiempo hablé acerca del Camino del héroe.red wedding

Vayamos por partes… antes que nada es necesario aclarar que el tipo de tragedia que estas series rememoran tienen más que ver con la tragedia de la época de Shakespeare que la de Sófocles. En primer lugar, estos dramas contemporáneos están repletos de personajes lo que es una condición del teatro isabelino pero fundamentalmente hay que señalar que mientras en la tragedia griega clásica el héroe comenzaba la obra condenado por los dioses y no había nada que pudiera hacer para escapar de su terrible sino (pensemos en Edipo que había huido de Corinto para evitar cumplir la profecía del oráculo que decía que mataría a su padre y se casaría con su madre porque creía que estos eran Pólibe y Mérope en vez de Layo y Yocasta, a quien mató y con y con quien se casó) en la tragedia isabelina la tragedia sobreviene al héroe como resultado de una serie de hechos, acciones, y decisiones que no vienen comandadas por los dioses.

El gran crítico Erich Auerbach señaló esta diferencia entre tragedia griega y tragedia isabelina, vale la pena leerlo para despejar las dudas y señalar las diferencias (algo que el artículo de Slate no hace):

En la tragedia antigua podemos establecer, casi siempre, una limpia demarcación entre el destino y el carácter natural de los personajes sometidos a él. En los dramas isabelinos, tropezamos en la mayoría de los casos no con el carácter puramente natural, sino performado por el nacimiento, las condiciones de vida, la historia anterior (…); carácter en el cual el destino ya tuvo grandísima parte, antes de cobrar actualidad en la forma del concreto conflicto trágico, que a menudo es más que la ocasión en que se actualiza una tragedia incubada desde hace tiempo.
Lo que sucede (al héroe trágico) le está predestinado por su carácter especial, y este carácter no es sólo natural, sino que ha sido moldeado por el nacimiento, la situación, la historia precedente, es decir, por el destino, en forma intransferible y que lo predispone a la tragedia que le aguarda.
Auerbach, Erich: Mímesis, FCE, 2002, México. Página 300.

Hechas estas diferenciaciones vayamos ahora sí a lo que importa: ¿de qué modo podemos ver los hilos de la tragedia isabelina en Breaking Bad y Game of Thrones?

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El teatro dramático de la época de Shakespeare podía tener una concepción distinta de la cantidad de personajes necesarios para una obra y de las razones por las cuáles un héroe terminaba sufriendo un destino trágico pero de todos modos conservaba las partes fundamentales de la tragedia como fueron especificadas por Aristóteles en su Poética.

Según el filósofo griego toda obra trágica está compuesta por cuatro partes bien definidas:

1) Hamartía o Error trágico

2) Anagnórisis

3) Peripeteia 

4) Catársis

Vayamos una por una y señalando en qué momento de las obras referidas aparecen. Sigue leyendo

El camino del héroe

Hace unos días me encontré dando una clase en un cuarto año de un colegio público de la Ciudad de Buenos Aires acerca del famoso “camino del héroe”. Esta serie de “reglas” o mejor dicho, recurrencias narrativas que pueden observarse en mayor o menor medida en todo relato épico o heroico siempre me parecieron fantásticas porque nos permiten a los escritores tener una especie de esqueleto ya construido sobre el cual luego llenar la arcilla propia de nuestra historia.

Es sabido como George Lucas recurrió a la lectura de El héroe de mil rostros de Joseph Campbell para armar el perfecto camino del héroe que recorre Luke Skywalker en la trilogía original de La Guerra de las Galaxias (lástima que luego se olvidó de replicarlo en su otra trilogía). Es posible verlo también, sin escarbar demasiado, en la trilogía de El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien. Creo que esto constituye otro de los secretos de un relato clásico que no disimuló en empapar la historia de Frodo de todos y cada uno de los elementos que constituyen este set de reglas míticas.

Prácticamente cada película de acción y aventura que se haya filmado sigue bien al pie de la letra las “estaciones” del camino.

Es por eso que me parece que vale la pena recordarlas, porque nos puede ayudar a construir relatos mucho más robustos. La improvisación es hermosa y siempre necesaria, pero lo mejor es improvisar sobre una base sólida.

La sistematización la extraje de uno de los mejores libros que leí sobre el tema: The Writer´s Journey: Mythic Structure for Writers de Cristopher Vogler.

Ahí va entonces el camino del héroe con algunas anotaciones mías.

1. El mundo cotidiano

Luke

Al comienzo se nos presenta un mundo sin conflictos para nuestro futuro héroe. Así se establece su lugar en el mundo.

Podemos pensar en Frodo viviendo feliz y sin preocupaciones en La Comarca o en Luke Skywalker con sus tíos en las tierras desérticas de Tatooine. Sigue leyendo

Microcuentos: un arte breve y duradero

zen

Nunca fui particularmente afecto a los cuentos. Ni a escribirlos ni a leerlos. Las razones son múltiples pero creo que se resumen en que me cuesta encontrar una idea para una narración y una vez que la tengo siento la necesidad de expandirla, desarrollarla, amasarla y dejar que crezca. Eso en cuanto a escribirlos. En cuanto a leer cuentos, la razón por la que no me seducen es que los olvido muy fácilmente: siempre me sucedió de estar leyendo un libro de cuentos, llegar al último y no recordar en absoluto de qué trataba o qué contaba el primer, el segundo, el tercer cuento de ese volumen.

Pero dentro de este rechazo que siento por los cuentos la excepción la constituyen los microcuentos: a veces una línea o dos, esos relatos ínfimos suelen poseer una fuerza narrativa tan grande que desencadenan una especie de Big Bang de sentidos. Además, son fáciles de recordar para contar en cualquier ocasión.

Ayer leía una interesante nota donde desmienten que un famoso microcuento atribuido a Ernest Hemingway haya sido escrito por el Premio Nobel (pueden leer la nota, en inglés, aquí). Y si bien parece que no perteneció al genio literario del buen Ernest, el relato no deja de ser sumamente impactante. Aquí va una traducción posible:

En venta: zapatos de bebé, nunca usados.

Es lógico que se haya atribuido esta oración de siete palabras (seis en inglés) a Hemingway: el mecanismo de mostrar sólo la punta de un iceberg narrativo que oculta un trozo enorme de historia no dicha detrás parece llevar su marca. Sigue leyendo

Los mejores manuales de escritura

write Estamos empezando el año y por lo tanto florecen en nuestras casillas de e-mail, muros de Facebook, timelines de Twitter avisos de talleres literarios y de lectura literaria. Esto representa una excelente oportunidad para todos aquellos que quieran tener una instancia de escritura y desarrollo creativo por fuera de las obligaciones cotidianas, en particular en un país como el nuestro que no considera la materia “escritura creativa” como algo razonable a nivel institucional. La oferta es amplia y hay un tipo de taller para cada persona: los que quieren terminar una novela, los que nunca escribieron una palabra sobre la hoja, los que quieren una experiencia literaria lúdica, los que quieren que una voz autorizada los guíe para poder crecer como escritores, y así. Por eso mismo es recomendable que cada uno se tome el tiempo de averiguar bien qué características tiene el taller al que se va a anotar para que pueda sacarle el mayor provecho dependiendo de sus gustos y búsquedas. Pero más allá de los innumerables talleres literarios que componen una oferta amplia y acorde a cada necesidad, existen también una innumerable fuente de sabiduría de enseñanza literaria en forma escrita. Durante el proceso de edición de Rituales de sangre recibí comentarios de los profesionales que se encargaron de editarlo y corregirlo acerca de con quién había realizado yo taller literario para lograr terminar la novela. La respuesta es simple: con nadie. La última vez que hice taller literario fue hace por lo menos siete años y desde entonces no volví a esa instancia. Lo que sí, leí algunos libros o manuales de escritura que me resultaron sumamente útiles y quiero compartir aquí mis recomendaciones en un mercado que también está saturado de este tipo de oferta. Aquí van los libros que considero cualquier escritor que pretenda escribir una ficción narrativa clásica (me refiero a las que poseen lo que Robert McKee denomina “arquitrama” que podríamos definir en términos estrictamente básicos: introducciónnudodesenlace) es decir que no se busca una literatura vanguardista, ni minimalista, ni reflexiva. Hablo de una literatura de género (acción, aventura, drama, romance, policial, ciencia ficción, etc.) o donde al menos, los personajes sufran transformaciones profundas a nivel externo luego de atravesar una serie de “pruebas”.

Listado personal de libros que más me han ayudado a desarrollarme como narrador de ficción de género:

1. El guión (Story) de Robert McKee

El guion

Lo mencioné antes de comenzar el listado al hablar de lo que McKee define como “arquitrama” pero creo que él lo hace mucho mejor. Dice el maestro: “EL DISEÑO CLÁSICO implica una historia construida alrededor de un protagonista activo que lucha principalmente contra fuerzas externas antagonistas en la persecusión de su deseo, a través de un tiempo continuo, dentro de una realidad ficticia coherente y causalmente relacionada, hasta un final cerrado de cambio absoluto e irreversible.” (p. 67) Sigue leyendo

Entrevista a Santiago Kahn de Maten al mensajero

Tapa

En abril del año pasado salió a la calle el primer número de la revista de narrativas Maten al mensajero, una apuesta editorial novedosa en un medio en el que apuestas como esta escasean.

La revista propone, en mi opinión, una apuesta radicalmente divergente respecto de lo que se está haciendo: en una época en la que ya casi nadie publica en papel por costos, por comodidad, por posibilidades, la gente que hace Maten… se propone sí sacar una revista en papel, con mucho énfasis puesto en el diseño, las ilustraciones y unas narrativas que incluyen el cómic, la novela gráfica serial y las aguafuertes dando espacio así a voces que recién empiezan y otras que ya están más establecidas.

En una mezcla de tradiciones que podríamos pensar casi como un entrecruzamiento entre la mítica Sur de Victoria Ocampo y el clásico moderno The New Yorker, Maten al mensajero llegó para imponer un nuevo medio para la expresión y la expansión de las narrativas argentinas. Eso nunca puede ser algo malo y mucho menos, pasado por alto.

Aprovechando la inminencia de la salida del número 5 de la publicación, entrevisté a Santiago Kahn, su director. Sigue leyendo