El problema de la chica muerta

End of a stripper

El fin de semana pasado vimos con mi esposa dos thrillers, un poco antiguas ambos, por Netflix. Además de tener ya varios años, las películas comparten lo que estuve pensando como “el problema de la chica muerta”.

La primera de esas películas fue Don´t say a word (2001) con Michael Douglas y la malograda Brittany Murphy.
Como thriller estaba bien y nada más.Al menos me hizo conocer la historia que desconocía de Hart Island en Nueva York, una isla que parece ser el modelo propicio para todo tipo de película de terror ya que allí se asentó una prisión, un reformatorio de menores y el cementerio público más grande del mundo con millones de cuerpos enterrados allí hasta la actualidad.

Recuerdo cuando salió esta película que había tenido intenciones de ir a verla al cine pero luego por algún motivo nunca fui y no la vi hasta el fin de semana pasado.

La otra película que vimos fue Malice (1993) con un elenco muy interesante y un nivel narrativo bastante similar a la anterior. Es decir, algunas sorpresas, algunas cosas bien hechas y una trama medianamente predecible y mediocre.

Pero vayamos al punto: el problema de la chica muerta. Sigue leyendo

El spoiler en la época de la reproductibilidad digital

spoiler

Me acuerdo de la primera vez que me “spoilearon” un libro que estaba leyendo: debía tener unos 14 o 15 años, el año era 1997 aproximadamente, estábamos en la pileta del club en Tigre donde íbamos con quien luego se convertiría en mi mejor amigo pero en esa ocasión lo odié con un odio que no creí que algún día podría superar. Habíamos estado discutiendo, no recuerdo exactamente acerca de qué, y como ambos estábamos leyendo El señor de los anillos pero el iba más avanzado (o quizás no pero se había enterado igual) me dijo que Gandalf era portador de uno de los anillos. Ahora lo pienso y ni siquiera tiene importancia, pero en ese momento lo sentí una traición tremenda, una catástrofe.

Luego recuerdo el último spoiler que realmente me jodió: empecé a leer una reseña de Perdida, el thriller de Gillian Flynn y el reseñista sin ningún tipo de contemplación ni cuidado anunciaba una vuelta de tuerca fundamental de la trama sin más, como si fuese parte de lo permitido en su espacio de reseña crítica. Lo odié porque luego leí la novela conociendo la vuelta de tuerca y sentí que perdía parte de la emoción de la experiencia.

Sin embargo hace varios días que me encuentro viviendo una situación inédita: hay tantos libros, series, películas, artículos periodísticos, relatos interesantes, narraciones de las que estar pendientes que ya no hay forma posible de hacer que el tiempo nos rinda para abarcarlos a todos y empecé a ver con cierto cariño a los tan maldecidos spoilers.

gone girl

La sobreabundancia de posibilidades de consumo es un problema serio: en una cultura mediatizada, atravesada por relatos ficcionales que forjan conversaciones, identidades, pertenencias y buzz en redes sociales (GIFs, memes, artículos, la maquinaria es imparable), no estar al tanto de las últimas novedades en una gama inmensa de relatos es sinónimos de quedarse afuera. Sigue leyendo

Primer trailer para Dark Places de Gillian Flynn

Hoy salió el primer trailer para Dark Places, la adaptación de la novela del mismo nombre de Gillian Flynn (autora del best-seller Perdida).

La novela de Flynn es muy buena (en español se llamó La llamada del Kill Club) y cuenta la historia de Libby Day la sobreviviente de un brutal ataque con características rituales en su casa donde perdieron la vida su madre y dos de sus hermanas y del cual, el principal sospechoso es su hermano contra el que ella testificó y ayudó a condenar a cadena perpetua.

Varios años más tarde Libby se las rebusca para sobrevivir como puede en la Kansas rural donde transcurre la acción hasta que recibe la llamada de un club de fanáticos de los casos policiales resonantes que la quieren invitar a una de sus reuniones para conocerla y exponerles sus teorías acerca de la inocencia de su hermano.

El resto es la historia de cómo Libby vuelve a sumergirse en la oscuridad de su pasado y busca determinar si realmente fue o no su hermano el responsable de la masacre.

Como decía, la novela es muy buena y acorde al tono sombrío de la narrativa de Flynn. La película, por lo que se ve en el trailer, parece respetar a la perfección el argumento original (aunque habría que objetarle que Charlize Theron aparece hermosa mientras que la descripción que se nos hace en la novela de Libby es la de una mujer totalmente dejada).

Pueden disfrutar del video aquí, viene con subtítulos en francés porque la película es coproducida por un estudio de dicho origen.

5 claves del éxito de Divergente

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(este post contiene algunos spoilers de la saga Divergente de Veronica Roth)

Dentro del enorme y aparentemente interminable mercado de las novelas YA (Young Adult) el peso pesado actual, luego de los reinados de Harry Potter, Twilight y Los juegos del hambre, parece ser la saga Divergente de la joven escritora estadounidense Veronica Roth. Hoy,  jueves 17 de abril se está estrenando en la Argentina la adaptación del primer libro que lleva el mismo nombre que la saga, lo que la consolida en el camino a la cima del género (además, claro está, de las millonarias ventas).
La saga tiene todos los ingredientes necesarios para asentarse cómodamente en su sección: tres libros en saga, protagonista adolescente obligada a tomar una decisión (en el primer libro) que va a cambiar su vida y luego una serie de frustraciones, desafíos y conflictos dosificados con cierta pericia y buen ritmo a través de los libros.  Pero, ¿es Divergente un producto literario de calidad? Aquí es interesante adentrarnos y la respuesta en un principio tiene que ser que si bien digno y con una escritura correcta, Divergente no está a la altura narrativa de Los juegos del hambre de Suzanne Collins por ejemplo.
La comparación es molesta: se ha dicho muchas veces que la saga de Roth copió a la de Collins. Pero es una acusación de mala fé: que ambas sagas cuenten con una protagonista femenina adolescente y fuerte inmersa en una sociedad distópica y cierto parecido en el diseño de tapa de ambas sagas no implica que tengan más puntos en común.
Divergente, el primer libro de la saga, comparte muchísimo más con El juego de Ender de Orson Scott Card (ese clásico sci-fi de literatura YA cuando la literatura YA no era un género en sí mismo) que con las situaciones que atraviesa Katniss Everdeen. Beatrice “Tris” Prior, la protagonista de los libros de Roth, recibe en el primer libro de la saga un entrenamiento militar que rememora directamente buena parte del entrenamiento que recibió Ender en el primer libro de su propia saga.
¿Coincidencia? Tanto Roth como Scott Card además comparten una religiosidad (ella cristianismo; el mormonismo) que no sólo no ocultan sino que advierten, ha inspirado sus historias. No es difícil encontrar ecos religiosos de hecho: Ender y Tris terminarán asumiendo cada uno el rol de salvador, chosen one, lo que por otra parte, le queda cómodo a cualquier protagonista de novela de aventuras.
Divergente y sus continuaciones (Insurgent y Allegiant) fracasan donde otros han triunfado: plantear una historia relativamente interesante más allá de la inmediata identificación de las adolescentes con el personaje fuerte de Tris. El mundo distópico que plantea puede parecer coherente al menos hasta el tercer libro que es cuando se revela el por qué de su forma (recordemos que la premisa básica de la saga es que en un futuro indeterminado la humanidad se encuentra dividida en “castas” según las mayores aptitudes de cada individuo: osadía, cordialidad, abnegación, búsqueda de la verdad, erudición) resulta de una pobreza que se vuelca retrospectivamente a los primeros dos libros y les quita sustento.  Para peor, la resolución, en los últimos capítulos del último libro, resulta polémica y decepcionante. ¿Por qué? Porque la saga de Roth plantea una serie de premisas que parecen puestas sólo porque parecía estar siguiendo la regla del best-seller YA: tres libros, protagonista adolescente fuerte, conflictuada y especial, repetición en cierta medida de las tramas en cada uno de los libros (al igual que Los juegos del hambre y En llamas que pícaramente nos cuentan prácticamente la misma historia dos veces)  y una resolución polémica (al modo del también polémico final de Los juegos del hambre, aunque incluso en éste hay un poco más de sentido) sólo como quien reúne los ingredientes de una receta.
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