Un perfume con aroma a cadáver

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(El texto que sigue lo expuse oralmente en el marco de La noche de las librerías 2014 el sábado 29/11 en la actividad organizada por Buenos Aires Negra (B.A.N.!))

Hace no mucho tiempo entré a una perfumería, acompañando a mi esposa que siempre se ve en la tentación de hacerlo. Lo acepto, ella me tiene que soportar a mí entrando a librerías en cada oportunidad que tengo.
Como cuando entro a este tipo de lugares (y hay muchos y todo el tiempo: FarmaCity, perfumerías, etc.) me aburro hice lo que se hace en esas ocasiones: me puse a mirar para todos lados intentando encontrar algo que capturara mi atención mientras mi mujer se probaba todo tipo de cosméticos. Entonces vi el anuncio de un perfume que me dejó completamente mudo: Dahlia Noir de Givenchy. Un perfume. Para más información: se trata de una fragancia de la familia “Chipre Floral” para mujer, sus notas de salida son mandarina, pimienta rosa y mimosa. Sus notas de corazón son iris, pachuli, y rosa y las notas de fondo son sábalo, habalo tonka y vainilla.

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Entonces, ¿por qué me quedé mudo cuando vi que existía un perfume llamado Dahlia Negra? Después de todo, una Dahlia Negra no es más que una flor perteneciente a la familia de las astaráceas y la Dahlia es la flor nacional de México desde el 13 de mayo de 1963.
Sin embargo, unos quince años antes de esta fecha, el 15 de junio de 1947 una jovencita de 22 años llamada Elizabeth Short, nacida en Boston en 1929, apareció mutilada en un lote descampado de una zona alejada de Leiment Park en la inmensa ciudad de Los Angeles, esa gran urbe que sentó las bases para los que se llaman las exurbs, urbes que se extienden y se extienden sin un centro exacto.

El cuerpo de Elizabeth Short apareció completamente mutilado lo que es una forma eufemística de decir descuartizada. Sigue leyendo