Los chicos que faltan parte III

En esta tercera reseña de mi propuesta de seis análisis de novelas de género policial con temática de niños que son raptados o tienen un destino funesto me voy a meter con Sharp Objects (traducida al castellano como Heridas abiertas y editada por Random House) la primera novela de Gillian Flynn de fama mundial por su tercera novela, Gone Girl (Perdida)

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La trama y el desarrollo son simples, directos y están bastante bien pulidos lo que transofrma la lectura en una melodía fácil de transitar y como no podía ser de otro modo tiene como protagonista y narradora a una de las típicas mujeres dañadas que se presentan en todas las novelas de Flynn y que como también dijimos hace un tiempo, parecen haberse extendido a buena parte de los trhillers escritos por mujeres de los últimos tiempos (pueden repasar mi reflexión acerca del rol de la mujer en el género policial y en particular el pasaje acerca del “nuevo rol de la mujer en el policial” donde analizo este tipo de personajes aquí): desde la famosa Amy Dunne de Perdida a Rachel de La chica del tren y por qué no Louise de Behind her eyes de Sarah Pinoborough que también viene haciendo olas, todas estas mujeres se encuentran dañadas de algún modo por la vida y son alcóholicas o no pudieron superar su divorcio o tienen algún tipo de problema mental o sufrieron algún trauma tremendo de pequeñas. Esta última variable con la que Flynn parece sentirse particularmente cómoda a juzgar por su novela Dark Places (La llamada del Kill Club) donde Libby fue testigo del asesinato de su madre y sus hermanos menores por parte de su otro hermano también se encuentra en Sharp Objects con la narradora, Camille quien nunca pudo superar el fallecimiento de su hermana menor producto de una enfermedad poco especificada.  Sigue leyendo

Los chicos que faltan

Un poco por casualidad y un poco porque una lectura lleva a otra me vi en las últimas semanas llenando mi mesa de lecturas con novelas policiales que además comparten un subgénero que no creo que haya sido catalogado aún: novelas policiales de chicos que desaparecen.

Los Géneros Literarios contienen a su vez subgéneros que a su vez pueden abrirse en otros subgéneros y así podríamos seguir potencialmente durante bastante tiempo pero lo cierto es que hay muchos libros, películas, series acerca de “chicos que desaparecen” y nunca lo vi tratado como un subgénero.

Veamos por ejemplo la página de Gone Baby Gone (2007, Ben Affleck) en Wikipedia, una película paradigmática del subgénero: “chicos que desaparecen”. La definición genérica en primera línea dice: “neo-noir mistery drama film”. Nada acerca de “missing children” o algo parecido.

La tercera temporada de la gran serie policial The Killing (2013) es definida como “American crime drama television” en su página de Wikipedia pero no dice nada acerca de que su argumento también es acerca de niños desaparecidos.

Entonces es que de casualidad me vi leyendo varios libros que podrían pertenecer al subgénero al que me gustaría definir en este momento: novelas de género policial cuyo argumento gira en torno a la desaparición de uno o más niños que pueden o no aparecer asesinados en algún momento de la narración.

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Mi lista de lecturas de novelas con niños desaparecidos.

En las próximas semanas y en la medida en que vaya leyendo las novelas de este subgénero que se fueron apilando en mi lista de lecturas iré haciendo reseñas de las mismas. Luego de paso si les interesan, las voy a estar vendiendo dado que por mudanza estoy vendiendo casi toda mi biblioteca (pueden ver la lista de libros que estoy vendiendo aquí. La voy actualizando casi todos los días.) Sigue leyendo

Puta, víctima o traidora: la mujer en el policial

El día 31 de julio de 2015 en la inauguración del festival Buenos Aires Negra (BAN!) hablé en una mesa acerca del rol que ocupa la mujer en el género policial negro. La organización y el espíritu del festival indican que los expositores no pueden leer un texto sino que deben hablar. Este texto entonces no lo leí en el festival pero sí corresponde a mi reflexión sobre el tema de la mujer en el género policial negro ayer y hoy.

Puta

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Portada de The Thrill Makers de Brad Hart

Hay una secuencia muy famosa en la novela gráfica Sin City (Frank Miller, 1991) en la cual Marv, un grandote poco agraciado, entra en un confesionario y obliga al cura a reconocer quién asesinó a una prostituta con la que él ha estado. Entonces el Padre le dice: “De paso pregúntante si vale la pena morir por el cadáver de una puta” a lo que Marv responde que vale la pena matar por ella, vale la pena morir por ella y vale la pena ir al infierno por ella. A continuación le me te un tiro en la frente. Sigue leyendo

El spoiler en la época de la reproductibilidad digital

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Me acuerdo de la primera vez que me “spoilearon” un libro que estaba leyendo: debía tener unos 14 o 15 años, el año era 1997 aproximadamente, estábamos en la pileta del club en Tigre donde íbamos con quien luego se convertiría en mi mejor amigo pero en esa ocasión lo odié con un odio que no creí que algún día podría superar. Habíamos estado discutiendo, no recuerdo exactamente acerca de qué, y como ambos estábamos leyendo El señor de los anillos pero el iba más avanzado (o quizás no pero se había enterado igual) me dijo que Gandalf era portador de uno de los anillos. Ahora lo pienso y ni siquiera tiene importancia, pero en ese momento lo sentí una traición tremenda, una catástrofe.

Luego recuerdo el último spoiler que realmente me jodió: empecé a leer una reseña de Perdida, el thriller de Gillian Flynn y el reseñista sin ningún tipo de contemplación ni cuidado anunciaba una vuelta de tuerca fundamental de la trama sin más, como si fuese parte de lo permitido en su espacio de reseña crítica. Lo odié porque luego leí la novela conociendo la vuelta de tuerca y sentí que perdía parte de la emoción de la experiencia.

Sin embargo hace varios días que me encuentro viviendo una situación inédita: hay tantos libros, series, películas, artículos periodísticos, relatos interesantes, narraciones de las que estar pendientes que ya no hay forma posible de hacer que el tiempo nos rinda para abarcarlos a todos y empecé a ver con cierto cariño a los tan maldecidos spoilers.

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La sobreabundancia de posibilidades de consumo es un problema serio: en una cultura mediatizada, atravesada por relatos ficcionales que forjan conversaciones, identidades, pertenencias y buzz en redes sociales (GIFs, memes, artículos, la maquinaria es imparable), no estar al tanto de las últimas novedades en una gama inmensa de relatos es sinónimos de quedarse afuera. Sigue leyendo

El triunfo de la literatura de género

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Hace unos días (el 11 de marzo para ser precisos) la revista Esquire publicó un breve ensayo donde señala que la ficción de género le ganó la batalla a la “Literatura” escrita así, con mayúsculas.

Lejos de escandalizarse por la novedad la nota firmada por Stephen Marche, en la que releva una discusión entre Kazuo Ishiguro y Ursula K. LeGuin a raíz de unas declaraciones del primero (en una entrevista, respecto de su nueva novela: “¿Van a seguirme los lectores en esto? ¿Entenderán lo que estoy tratando de hacer o van a quedarse en el prejuicio contra los elementos de la superficie? ¿Van a decir “Esto es fantasy”?“), diagnostica con total tranquilidad lo que está sucediendo: la literatura de género ya no es una literatura menor.

Esto es para celebrarse. Claro que sí. Durante el largo siglo XX la irrupción de las vanguardias artísticas se interpuso en el proceso de autonomización de la literatura introduciendo una forma de entender el arte literario que, superada su instancia repulsiva, era el objeto ideal para que la Academia se lo apropiara y lo colocara en un lindo estante de Museo.

Y como sucede con todo lo que va a los museos: puede ser más o menos bonito pero lo cierto es que son pocos los que van a ir a verlo.

Inmóvil, inerte, inaccesible excepto para los expertos, la literatura había encontrado su nicho de arte elitista a la vez que perdía todo su propósito “revolucionario”.

Si lo pensamos un solo segundo esto es una de las mayores estupideces que le pudieron haber pasado a la literatura.

Desde el comienzo de la civilización los hombres y mujeres han necesitado relatos, narraciones, historias para construirse un sentido, para vivir, para ordenar el mundo, para construir héroes que representaran la esencia de su pueblo y también, claro está, para entretenerse. Sigue leyendo

Primer trailer para Dark Places de Gillian Flynn

Hoy salió el primer trailer para Dark Places, la adaptación de la novela del mismo nombre de Gillian Flynn (autora del best-seller Perdida).

La novela de Flynn es muy buena (en español se llamó La llamada del Kill Club) y cuenta la historia de Libby Day la sobreviviente de un brutal ataque con características rituales en su casa donde perdieron la vida su madre y dos de sus hermanas y del cual, el principal sospechoso es su hermano contra el que ella testificó y ayudó a condenar a cadena perpetua.

Varios años más tarde Libby se las rebusca para sobrevivir como puede en la Kansas rural donde transcurre la acción hasta que recibe la llamada de un club de fanáticos de los casos policiales resonantes que la quieren invitar a una de sus reuniones para conocerla y exponerles sus teorías acerca de la inocencia de su hermano.

El resto es la historia de cómo Libby vuelve a sumergirse en la oscuridad de su pasado y busca determinar si realmente fue o no su hermano el responsable de la masacre.

Como decía, la novela es muy buena y acorde al tono sombrío de la narrativa de Flynn. La película, por lo que se ve en el trailer, parece respetar a la perfección el argumento original (aunque habría que objetarle que Charlize Theron aparece hermosa mientras que la descripción que se nos hace en la novela de Libby es la de una mujer totalmente dejada).

Pueden disfrutar del video aquí, viene con subtítulos en francés porque la película es coproducida por un estudio de dicho origen.

Para luego de terminar de ver “True Detective”

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El fenómeno de comienzos del 2014 en el mercado siempre interesante de las series de TV fue sin lugar a dudas True Detective.
La serie escrita por Nic Pizzolatto planteó una clásica estructura policial con un misterio intenso e interesante donde se mezcló la magia ritual, la sangre, un poco de acción, la corrupción política y la descomposición social del Sur de los Estados Unidos enmarcado en una especie de neo-gótico sureño.
Y sin embargo el final me resultó algo decepcionante. ¿Por qué? Intentando no adentrarme demasiado en el terreno árido del *spoiler* podría señalar que la trama tiene una resolución algo casual (el modo en el que terminan dando con el verdadero asesino) que casi diría está a un paso del infame procedimiento narrativo del Deus Ex Machina. Además hay varias líneas argumentales que venían siendo ampliamente desarrolladas y quedaron inconclusas, siendo así desperdiciadas. Hay por lo menos toda una situación bastante ridícula que además no aporta nada a la trama (no la hace avanzar ni le aporta relevancia) en los últimos dos capítulos (tiempo de acción que podría haberse empleado en darle más hondura y relevancia a la resolución) y la escena final desvirtúa al personaje de Rust Cohle dejándolo casi como una caricatura de lo que había sido.
Fue por eso que apenas terminé la serie me propuse leer algo que siguiera en su mismo tono porque la temática del asesinato ritual me resulta no solo fascinante (de hecho, mi novela próxima a aparecer, Rituales de sangre, tiene mucho de eso) sino muy rica en posibilidades. El terror moderno de orden no sobrenatural tiene en la temática ritual un nicho enorme para aprovechar.
Leí tres libros (uno de ellos, en realidad todavía lo estoy leyendo) y aquí van mis comentarios para quienes quieran seguir enganchados con la temática que propone la serie.
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