Mi villano favorito

alien

Dos meses atrás me escribió una periodista de la revista Quid para preguntarme acerca de qué villano de la literatura o la realidad es el que logró interesarme más. Le respondí brevemente porque se trataba de una nota donde saldrían opiniones de otros varios escritores y ahora la revista está en la calle y pueden comprarla (lo recomiendo, tiene un precio accesible y es de las pocas publicaciones literarias en el mercado. La consiguen en los locales de librerías Yenny-El Ateneo.)

Superando la brevedad que me impuso el formato de la nota, me gustaría aprovechar para explayarme acerca de mi elección de mis “villanos favoritos”. Y son en plural porque no es “un villano” el que más me fascina sino que son un conjunto: los nazis.

¿Por qué los nazis son mis villanos favoritos? Escribir villanos es quizás la tarea más difícil que uno pueda encomendarse. Un villano tiene que ser un personaje comprometido con su causa (una mala causa, obviamente), tiene que escapar del estereotipo del que hace el mal sin motivo, tiene que ser inteligente, astuto, audaz, la contrapartida perfecta de nuestro protagonista. Sí, tenemos que hacer un villano que nuestros lectores puedan odiar, pero también uno con el que en algún rincón oscuro también puedan llegar a sentir algún tipo de empatía o al menos comprender en su crapulencia.

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Desarrollar un personaje con tanta riqueza no es nada sencillo y se le debe dar el lugar justo en nuestro relato sin que lo termine acaparando todo y sin que sea un muñeco inanimado, sin substancia y sin fundamento. No es nada fácil. Sigue leyendo