Literatura policial

Sergio Olguín y yo.

Sergio Olguín y yo.

Comparto una nota que hizo Walter Lezcano para el periódico Tiempo Argentino y salió ayer en la tapa del suplemento cultura.

Entre otros, me entrevistó a mí acerca de las características del género policial y su buen momento en las letras argentinas.

De más está decir que me siento honrado de compartir un espacio tan destacado con tantos escritores que admiro.

Pueden leer la nota aquí.

Literatura y serial killers

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La noticia cayó como una bomba ayer: habrían develado, luego de 126 años de misterio, la identidad del célebre serial killer Jack el destripador.  Habría sido un inmigrante polaco judío (dicho lo cual, creo que se lo mencionaré a mi abuela la próxima ocasión que la vea ya que se sintió un poquito incómoda por el hecho de que haya escrito una novela con judíos asesinos).

Tal es la fama del asesino del barrio bajo de Whitechapel en la Londres del siglo XIX que apuesto a que cualquier persona con casi nula información sobre esa tradición tan anglosajona de los asesinos seriales conoce o le resulta familiar el nombre de este asesino (no me animaría a apostarlo sin embargo, porque hace años, trabajando en una biblioteca pública me encontré con una persona de clase media, instruida, que no conocía Frankenstein). La misma persona que conocería a Jack, sin embargo, probablemente nunca haya escuchado hablar de Ed Geins, el Estrangulador de Boston o el Asesino del Zodíaco, serial killers mainstream para entendidos en el tema. Es que ahí reside la fama de Jack el destripador: en el morbo de sus sangrientos crímenes, la ritualización del crimen en el cuerpo de la mujer y para mayor morbo, de la prostituta y en el hecho de que es un caso irresuelto desde hace 126 años. Sigue leyendo