Reseña de Gestapo Mars de Victor Gischler

Gestapo Mars

Conocí este libro a partir de una foto de Luis Andrade, quien vive en Estados Unidos y desde el mismo momento en que vi la tapa del libro supe que tenía que leerlo. Tres conceptos: Nazis + Marte + Pulp Science Fiction ¿Qué podía salir mal?
Efectivamente la novela se trata de una Soap Opera muy dinámica, bien escrita, que no deja de tener acción por un solo segundo y que no le hace asco a las escenas truculentas: tiene gore y tiene sexo y todo está escrito con pluma ágil y natural. La primera línea de la novela relata como nuestro héroe, Carter Sloan una especie de espía nazi del futuro, despierta en una cámara criogénica luego de casi trescientos años y lo primero que hace es vomitar encima de los zapatos del tipo que lo descongeló. Así queda instituido el tono de la novela que irá de la parodia a la acción sin escalas.
Sin embargo hay algo de ese tono paródico que sentí no terminaba de despegar. A ver: Nazis en Marte. Gestapo Mars. Se supone que con esa premisa ridícula, fruto de las ideas conspiranoicas aún vigentes que sostienen que los nazis crearon UFOs y se exiliaron en la Luna o en Marte o en la Antártida o en todos esos lugares al mismo tiempo (y pienso en la otra gran idea paródica algo fallida con esta temática, la película Iron Sky con nazis en la Luna), se podría trabajar sobre un estrato de parodia mucho más fuerte, algo que Gestapo Mars no hace.

Carter Sloan trabaja para los nazis, los nazis dominan el universo y la rebelión son otros nazis que creen en un nazismo renovado. No existe una resistencia anti-nazi y no existe en general el anti-nazismo. Luego, una invasión de unos extraterrestres gelatinosos unirá a la humanidad (bajo el estandarte nazi, obviamente) contra ellos. Pero entonces hay un desequilibrio fundamental en este relato: ¡los nazis son los buenos! Esto no deja de ser algo escandaloso. Los nazis SON los malos. Siempre. Son el epítome del mal. ¿Cómo van a ser los buenos? Y esta disrrupción con la que juega Gischler es poco explorada: no se explica cómo los nazis lograron conquistar el universo y establecer su ideología sin fisuras ni nada parecido. Por otra parte, el nazismo espacial de la novela tiene poco que ver con el nazismos histórico: está edulcorado y librado de sus elementos totalitarios. Los nazis de la novela podrían ser nazis como comunistas o fundamentalistas del liberalismo económico que a los efectos de la trama daría exactamente lo mismo.
Sí, hay algunos chistes que ridiculizan a estos nazis espaciales: un personaje llamado Kolostomy (?) y una paráfrasis que dice “It´s time for the Reich great again!” en obvia referencia a la frase de campaña de The Donald.

Reich
Más allá de eso no hay una exploración de la ridiculez de un Reich interplanetario. Es como si el autor se hubiera jugado a hacer una parodia y cuando llegó ahí se hubiera arrepentido y hubiera dejado dos o tres chistes no muy profundos en el medio.
Luego, por lo demás, la novela es maravillosa: llena de luchas espaciales ridículas, dinosaurios, una princesa nazi en peligro, clones, criogenia, rebeliones, cabezas que explotan luego de disparos, agujeros de gusano que colapsan y un plan para destruir la nave nodriza de los aliens gelatinosos que implica hacer colapsar su sistema séptico.
En conclusión: una lectura muy divertida, muy interesante que me dejó con ganas de más chistes, más parodia. Veremos qué sigue porque según anuncia la tapa de la novela esta es una “Carter Sloan Novel” lo que hace presumir que podrían haber nuevas aventuras del James Bond nazis-del espacio en el futuro

Mi villano favorito

alien

Dos meses atrás me escribió una periodista de la revista Quid para preguntarme acerca de qué villano de la literatura o la realidad es el que logró interesarme más. Le respondí brevemente porque se trataba de una nota donde saldrían opiniones de otros varios escritores y ahora la revista está en la calle y pueden comprarla (lo recomiendo, tiene un precio accesible y es de las pocas publicaciones literarias en el mercado. La consiguen en los locales de librerías Yenny-El Ateneo.)

Superando la brevedad que me impuso el formato de la nota, me gustaría aprovechar para explayarme acerca de mi elección de mis “villanos favoritos”. Y son en plural porque no es “un villano” el que más me fascina sino que son un conjunto: los nazis.

¿Por qué los nazis son mis villanos favoritos? Escribir villanos es quizás la tarea más difícil que uno pueda encomendarse. Un villano tiene que ser un personaje comprometido con su causa (una mala causa, obviamente), tiene que escapar del estereotipo del que hace el mal sin motivo, tiene que ser inteligente, astuto, audaz, la contrapartida perfecta de nuestro protagonista. Sí, tenemos que hacer un villano que nuestros lectores puedan odiar, pero también uno con el que en algún rincón oscuro también puedan llegar a sentir algún tipo de empatía o al menos comprender en su crapulencia.

zombie

Desarrollar un personaje con tanta riqueza no es nada sencillo y se le debe dar el lugar justo en nuestro relato sin que lo termine acaparando todo y sin que sea un muñeco inanimado, sin substancia y sin fundamento. No es nada fácil. Sigue leyendo