Conozcan a Leib Schelling

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Ya no queda tiempo: la semana que comienza en dos días tendría que traer a todas las librerías Rituales de lágrimas y todavía me falta presentarles a uno de los personajes importantes de la novela: Leib Schelling, alias “El Gólem”.

No vamos a hacer entonces demasiadas introducciones y vamos a ir directo al punto.

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Nombre: Leib Schelling

Alias: El Gólem

Edad: 34 años

Peso:  100 kg.

Color de pelo: Caoba tirando a pelirrojo en especial en la barba.

Aparece en: Rituales de lágrimas

Características:  Leib “El Gólem” Schelling nació en 1980 en la colonia judía santafesina Moisés Ville pero a los cinco años de edad se mudó con su familia a la ciudad de Buenos Aires. Al igual que Sheila Lehrer encuentra su pertenencia en la ortodoxia judía aunque no en Tikvá Zhitomir como la hija del gran rabino Lehrer.
Pasó su juventud estudiando en la yeshivá de Belz en Israel y al comienzo de Rituales de lágrimas está de regreso en Buenos Aires donde conocerá a una muy confundida Sheila a quien pronto intentará acercarse. Pero ella ya no es la niña inocente que conocimos en Rituales de sangre y desconfía. El lector haría bien, quizás, en desconfiar también de Leib. ¿Qué esconderá este hombre grandote como un placard que tanto insiste con no perderle pisada a la joven pelirroja? Esa y otras respuestas deberán encontrarlas en la novela.

Fragmento: 

– ¿Sheila? ¿Sheila Lehrer? ¡Shalom!
– Al menos veo que esta vez sí te acordaste de mi nombre – dijo acomodándose en la silla con torpeza.
– Te pido disculpas Sheila, la última vez que nos vimos… cuando nos conocimos, quizás fui un poco brusco.
– No es nada.
– Claro que sí. La hija del gran Moshé Lehrer.
– Yo los dejo – dijo Miriam – ella te puede ayudar con el libro – y dio unos pasos hasta quedar a espaldas del muchacho, entonces le guiñó un ojo a Shiela que se volvió a sonrojar.
– ¿Estás bien? Te pusiste toda colorada.
– Sí, estoy bien. No es nada. El calor.
– Por cierto, Leib.
– Sí, Leib Schelling, yo sí me acuerdo de la gente que me presentan.
– Veo que no me vas a perdonar ese desliz nunca ¿no?
– Ya veremos – dijo Sheila y levantándose de la silla le pidió a Leib que lo siguiera hasta el piso de arriba donde se guardaban los libros en iddish.

(Fragmento del capítulo 10 de Rituales de lágrimas)

Curiosidad: Leib Schelling es un personaje que como dije antes, deberá ser seguido muy de cerca por los lectores si quieren saber qué se trae entre manos…
Y eso es todo lo que diré.

Conocé a los otros personajes de Rituales de lágrimas:
Lucía Zabala
Mario Quiroz
Sheila Lehrer
Sebastián Rojtman

Ilustraciones de CJ Camba

Conozcan a Sebastián Rojtman

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Estamos en la recta final para la llegada de Rituales de lágrimas (la semana que viene) y esto implica que también se aceleran los tiempos para presentarles a los dos personajes que todavía quedan por ser presentados (recuerden que pueden ver los anteriores aquí) .

Hoy le toca a Sebastián a quien también conocimos en Rituales de sangre donde lo vimos iniciar una relación llena de idas y vueltas con Sheila (a esta relación, unas lectoras muy atentas bautizaron Sheitian).

Sin más preámbulos, vayamos a la ficha del personaje.

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Nombre:  Sebastián Rojtman

Edad: 31 años.

Estatura: 1.78 m

Peso: 75 kg

Pelo: Oscuro. 

Aparece en:  Rituales de sangre, Rituales de lágrimas

Características: Sebastián comienza Rituales de sangre enterándose de la masacre que acaba de cometer Hernán Waistein, su mejor amigo de la adolescencia, antes de suicidarse. Este hecho espantoso lo llevará a meterse en un mundo totalmente desconocido para él y a involucrarse a pedido de la madre de Hernán en la investigación de los motivos que llevaron a éste a la locura y el crimen.
De profesion profesor de Lengua y Literatura, conocerá a Sheila en medio de su investigación y ambos se irán enamorando a pesar de las diferencias en sus formas de ser y el lugar de donde provienen.
El comienzo de Rituales de lágrimas lo tendrá cerca de Sheila nuevamente pero ¿podrá esta situación durar cuando la acción vuelva a llamar a la puerta?

Fragmento:

“- A ber lernt men oykh oys tantsn – respondió Sheila con alegría.
– ¿Y eso qué se supone que significa?  – preguntó Sebastián.
– Es un proverbio iddish. Significa “Con tiempo, incluso a un oso se le puede enseñar a bailar”. Pensalo.
– ¿Pensar? ¿Ustedes piensan hasta en las fiestas? ¡Qué aburrido? ¿Por qué mejor no te doy un beso?
– Me temo que no – una pequeña mueca de fastidio se dibujó en la cara de Sheila por un segundo. – Decime, ya que no dedicás tu vida a la Torá, ¿a qué te dedicás?
– Soy profesor de Literatura. Y escritor. Bah, eso intento.
– Un hombre sólo debería escribir palabras para honrar a Dios – dijo Sheila pero el hecho de que ese muchacho fuera profesor de literatura le había impactado en todo el cuerpo, se acordó de la profesora que tanto había querido, que le había enseñado esas lecturas prohibidas.
– ¿Eso qué significa? – la divertía la ortodoxa con la fuerza de su voluntad reprimiendo el deseo.
– Copiar rollos de Torá.
– Eso sería muy aburrido.
– “Con tiempo…”
– “… incluso a un oso se le puede enseñar a bailar.” Me lo acaba de decir señorita Hija de un Rabino Muy Importante. Lo mismo le digo a usted: “Con el tiempo hasta puede que logre besarla.”

(Fragmento del capítulo 13 de Rituales de sangre)

Curiosidad: Sebastián fue el primer personaje que cree cuando me puse a pensar en la trama de Rituales de sangre y por eso es que comparte bastantes características propias: es profesor de literatura y sueña con escribir. Sin embargo también tiene otras características que no me corresponden: fundamentalmente, Sebastián es fumador y yo nunca lo fui y espero no serlo nunca. En otras cuestiones sí tenemos algunos parecidos, pero eso mejor lo dejamos para otra ocasión.
Otra cuestión importante a tener en cuenta es que en el primer original que terminé de Rituales de lágrimas, el protagonismo de Sebastián era bastante mayor e incluso aparecía un personaje nuevo llamado Andrea que iba a ayudarlo y meterse como una cuña de celos en la relación con Sheila. Pero había algo en esa historia, en ese primer original que no cerraba y tuve que tomar la decisión de apartar un poco a Sebastián al menos en esta novela. Lo más probable es que vuelva a tener un poco más de relevancia en la última novela de la trilogía.

Conocé a los otros personajes de Rituales de lágrimas:
Lucía Zabala
Mario Quiroz
Sheila Lehrer
Leib Schelling

ILUSTRACIONES DE CJ CAMBA

Conozcan a Sheila Lehrer

Sheila Lehrer

A días nada más de la llegada de Rituales de lágrimas todavía nos quedan tres personajes de la nuevo novela por develar. Hoy le toca el turno a Sheila Lehrer, una de las protagonistas de Rituales de sangre que vuelve al ruedo en esta nueva aventura.
Vayamos a lo nuestro entonces y pasemos a hacer la presentación formal de esta retraída chica ortodoxa judía a quien encontraremos en pleno cuestionamiento de sus raíces y ambiciones.

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Nombre:  Sheila Lehrer

Edad: 20 años.

Estatura: 1.68 m

Peso: 62 kg

Pelo: Pelirroja natural. 

Ojos: Azules.

Aparece en:  Rituales de sangre, Rituales de lágrimas

Características: La segunda de seis hermanos, Sheila es la única hija que le queda al gran rabino Moshé Lehrer luego de la trágica decisión que tomara Jaia Lehrer en el prólogo de Rituales de sangre.
Sheila nació en 1994 en Jerusalén y su llegada al mundo fue considerada casi milagrosa por la comunidad ortodoxa judía de Tikvá Zhitomir a la que pertenece ella y toda su familia. Esto se debe a que Jaia le llevaba casi doce años y en la comunidad de Zhitomir creían que la imposibilidad de Rivka Lehrer de volver a concebir luego de su primogénita se debía a algún tipo de castigo divino.
Sheila siempre se caracterizó por ser inquieta y despierta, características que se profundizaron con su llegada a la adolescencia cuando comenzó a interesarse por asuntos que escapan a las estrictas normas de la ortodoxia judía a la que pertenece. Esta rebeldía le ha hecho chocar en varias ocasiones con su padre, respetado líder de la comunidad local de Zhitomir al punto que al finalizar Rituales de sangre se encuentra prácticamente con un pie afuera de la comunidad.
Sin embargo, sus raíces comunitarias siguen siendo muy fuertes y cada tanto la hacen retroceder algunos pasos. En esta situación la encontraremos al comienzo de Rituales de lágrimas: confundida respecto de qué debe hacer, cómo debe comportarse y qué desea para su futuro justo cuando una serie de hechos brutales vuelven a irrumpir en su vida para llevarla a tener que tomar decisiones que nunca hubiera deseado tener que tomar.

Fragmento:

– En este país siempre es mejor que sea un abogado católico el que entre a un juzgado a representar a un judío – completó Jaim Gorovitz ante el silencio de Sheila – así el juez católico no sospecha que estemos conspirando.
A Sheila no le gustaba eso pero tampoco le gustaba verse a sí misma desconfiando de los no judíos. Esa era la Sheila que había crecido en el guetto cerrado de su comunidad y no sabía dónde estaba ahora parada, pero definitivamente no ahí, no tras las paredes del guetto.
– Muy bien Gorovitz, creo que ya fue suficiente. Le voy a pedir ahora nuevamente que se vaya de mi casa – repitió ella con frialdad.

(Fragmento del capítulo 12 de Rituales de lágrimas)

Curiosidad: En el epílogo de Rituales de sangre, en el último párrafo se la describe a Sheila del siguiente modo: “La vio, parada atrás de la puerta como la primera vez que la había visto, con la pollera que llegaba a los tobillos, pero a diferencia de esa vez, llevaba una musculosa negra en vez de la camisa blanca y abrochada y además había soltado su larga cabellera roja que caía como una cascada encrespada sobre sus hombros. Un pequeño dije de una estrella de David colgaba de una cadenita en su cuello. Era la misma Sheila pero era a la vez otra, nueva, impredecible.” Lo que casi nadie sabe es que este párrafo fue modificado a último momento en la corrección final de la novela antes de ir a imprenta cuando ya estaba decidida la tapa del libro. Como es fácil de observar, en la tapa podemos ver a una muchacha pelirroja con el pelo suelto, una musculosa negra y una cadenita con una Estrella de David colgando. Para hacer patente la identificación entre la fotografía de tapa con el personaje agregué esta descripción al original que fue a imprenta.

Conocé a los otros personajes de Rituales de lágrimas:
Lucía Zabala
Mario Quiroz
Sebastián Rojtman
Leib Schelling

Ilustraciones de CJ CAMBA

Conozcan a Mario Quiroz

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Seguimos presentando a los personajes de mi próxima novela, Rituales de lágrimas, a poco más de un mes de su llegada a librerías. Puedo anticipar que ya está lista la tapa y es realmente impresionante. ¡Si creyeron que la de Rituales de sangre era impactante es porque todavía no vieron la que se viene! Pero como todavía no puedo mostrarles la tapa del libro, les presento a otro de los protagonistas. En esta ocasión se trata de un viejo conocido que apareció por primera vez en Rituales de sangre y volverá a ser de la partida en esta nueva aventura.
Sin más, conozcan o vuelvan a encontrarse según sea su caso, con Mario Quiroz.

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Nombre: Mario Quiroz

Alias: El Camaleón / La Iguana

Edad: 58 años

Estatura:  1.75 m

Peso: 93 kg

Pelo: Morocho con canas

Aparece en (por orden cronológico del personaje): El camaleón y los leones (cuento que será parte de un antología de género negro); Rituales de sangre ; El camino del Inca (novela, en producción) ; Sangre por la herida (novela inédita – Finalista del Premio Extremo Negro – BAN! 2015) y Rituales de lágrimas.

Características: Mario Quiroz ingresó a la Policía Federal donde hizo carrera hasta llegar a Comisario Inspector. Forzado a dejar su puesto en Rituales de sangre, Quiroz continuó trabajando como investigador por su cuenta hasta concluir el caso de los crímenes rituales. Luego de terminado el caso trabajó como guardaespaldas del narco peruano Walter “el Inca” Ayala. Fue entonces que conoció a Lucía Zabala (ex novia del capo narco) con quien forjaron una tensa y difícil relación que nunca termina de definirse hacia el amor u el odio (hechos narrados en Sangre por la herida). El desenlace de la guerra entre Ayala y su ex socio Franklin “El Loco” Bautista en la que se involucró junto con Zabala lo llevaron a intentar alejarse de la acción por un tiempo, situación en la que se encuentra al comienzo de Rituales de lágrimas. Entonces es convocado nuevamente por su experiencia y conocimientos para seguir la pista de lo que se supone es una nuevo brote de asesinatos rituales relacionados con los anteriores.
A nivel de personalidad, Quiroz es un tipo duro, violento, con un pasado que lo atormenta, amigo de nadie y enojado con la sociedad. Su única debilidad es Lucía Zabala a quien quiere como una hija pese a que ella no pierde las ganas de algún día, dispararle una bala directo al corazón.

Fragmento: 

– Claro que la conocés – dijo Quiroz y volvió a acercarse al chico que se arrastró para atrás. – No me mientas porque no me gusta perder el tiempo – dijo Quiroz y llevó el bate de madera a la altura de los cuernos artificiales que sobresalían debajo de la piel del punk. Apoyó la punta contra una de las esferas. – Un buen golpe acá con esto y te hundo el cráneo. Me imagino que estas mierdas de metal que te pusiste acá, con un buen golpe harían un cuadrangular en tu cerebro ¿no? Ya veo la situación: el médico forense extrayendo una bola de acero quirúrgico de un enchastre de sesos esparcidos por todas partes. Pobre el que tenga que venir a levantar tus restos. ¿Tu vieja acaso? no se lo deseo. Esto puede evitarse si sos cortés conmigo, algo que a lo que rehusaste desde que entré a este local de mierda. Entonces, empecemos de nuevo. Hola señor, mucho gusto, estoy buscando información de una ex empleada de este comercio, se llamaba María Belén Lorenzo, ¿qué puede decirme acerca de ella?.

(Fragmento del capítulo 15 de Rituales de lágrimas)

Curiosidad: De momento, Mario Quiroz es el único personaje que aparece en todos las narraciones que integran la saga Rituales (un cuento y cuatro novelas escritas o en proceso de escritura) y está programado que también aparezca en la novela final de la trilogía principal de la saga (Rituales de sangre, Rituales de lágrimas y Rituales de muerte).

Conocé a los otros personajes de Rituales de lágrimas:
Lucía Zabala
Sheila Lehrer
Sebastián Rojtman
Leib Schelling

ILUSTRACIONES DE CJ CAMBA

Conozcan a Lucía Zabala

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En septiembre se viene Rituales de lágrimas, la segunda novela de mi saga Rituales. Se trata de una continuación directa de Rituales de sangre (aunque se puede leer en forma independiente) donde algunos personajes de esta regresarán y habrá otros nuevos. Para ir poniéndonos a tono me gustaría presentar a cinco de estos personajes y para eso voy a empezar con uno nuevo que es además, de mis favoritos de toda la saga. Se trata de LUCÍA ZABALA quien también aparece en mi novela (de momento inédita) Sangre por la herida, un spin-off que se ubica en la temporalidad de la saga entre el final de Rituales de sangre y el comienzo de Rituales de lágrimas.
Dicho esto, conozcan a Lucía.

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Nombre: Lucía Zabala

Alias: Ninguno

Edad: 26 años

Estatura: 1.60 m

Color de ojos: Verdes

Pelo: Morocho

Aparece en: Sangre por la herida (Novela Finalista del Premio Extremo Negro – BAN! 2015), Rituales de lágrimas

Características: Lucía Zabala nació y creció en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires. Creció en una familia disfuncional: la primera ruptura de su hogar se produjo cuando su padre la abandonó a ella, a su madre y a su hermana Gabriela. Al poco tiempo, ésta última también abandonó la familia y lo último que se sabe de ella es que está viviendo en Montevideo con un hijo pequeño.
A pesar de las dificultades que tuvo que enfrentar a corta edad, Lucía nunca bajó los brazos y se caracteriza por ser un tipo de mujer que no retrocede. Las malas decisiones y las peores compañías la terminaron llevando a las manos de gente poderosa del mundo criminal donde tuvo que enfrentar la muerte cara a cara. Así fue como conoció a Mario Quiroz con quien entabló una relación particular de amor-odio / padre-hija que nunca terminará de aceptar.

Frase:

– Intentá no arruinarlo. Esta vez, con que te vistas como una kurveh no vamos a conseguir nada – dijo Sheila con tono malicioso.
– ¿Podés hablar bien alguna vez? – le respondió Lucía.
Sheila dijo con tranquilidad inalterable:
– Te decía que para esto que tenés que hacer ir vestida de prostituta no te va a ayudar.
Lucía sonrió.
– No te preocupes que debajo de la ropa que visto guardo varios trucos con los que me las voy a arreglar.
Se hizo un silencio espeso que rompió Quiroz que sentía que lo que le habían roto era la paciencia:
– Pero la puta madre, ¿puden dejar sus estúpidas peleítas infantiles de lado? Acá estamos para hacer un trabajo serio, si a alguna no le gusta la presencia de la otra se puede ir a la mierda.
Avergonzada, Sheila bajó la cabeza. Lucía sonrió:
– No quisieras que me fuera ni por nada del mundo, Mario.
– Bajá, dale turra, bajá del auto y andá a laburar.

(fragmento del capítulo 42 de Rituales de lágrimas)

Curiosidad: Si bien Lucía es presentada oficialmente en Sangre por la herida ya en Rituales de sangre hay un easter egg en el que aparece haciendo un cameo junto con su por entonces novio Santiago.
Si buscan el último párrafo de la página 208 y el primero de la 209 pueden leer:

Podía distinguirlos a simple vista, como a esa morocha delgada y su cómplice, un tipo alto de espalda ancha, cara marcada y pinta de boxeador que merodeaban por los pasillos. En otra ocasión hubiera disfrutado agarrándolos con las manos en la masa para llevarlos directo al calabozo.
Pero ahora tenía otras cosas que hacer y sintió una especie de leve nostalgia por las cosas que ya no podía hacer por estar fuera de la fuerza.
El tipo con pinta de boxeador se debió haber dado cuenta de que Quiroz los había fichado porque agaarrando a la chica de la mano la empujó hacia él al tiempo que le dijo: “Vamos, Lucía” y dieron media vuelta con dirección a la salida.

La Lucía a la que se refiere el tipo con pinta de boxeador es nuestra Lucía Zabala. Quiroz y ella se cruzaron en la estación de Retiro sin siquiera saberlo y mucho antes de conocerse en condiciones que no serán las mejores.

Conocé a los otros personajes de Rituales de lágrimas:
Mario Quiroz
Sheila Lehrer
Sebastián Rojtman
Leib Schelling

Ilustraciones de CJ Camba.